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ARTE Fernando Botero (Colombia): 75 años el 19.04.07. — Fernando Botero (Medellín) cumple 75 años el 19 de abril. Siete galerias en España, Venezuela, Alemania, Italia y EEUU exponen su obra bajo el título «Botero global». Sus pinturas y esculturas son conocidas en todo el mundo. PuntoLatino publica una página especial con su cuadro «Feliz cumpleaños» que sirve de invitación a la muestra actual «Botero global». Ana María Escallón (crítica de arte) dice: «Botero es el pintor más popular el artista vivo que más exhibiciones ha hecho en el mundo». Santiago Cárdenas añade: «Ha utilizado su fama y fortuna de manera positiva, porque hace que la gente crea que el arte es importante». Enlaces recomendados: «El Colombiano» [Español] «El Tiempo» [Español] «Semana» [Español] «Folha» [Português] «Artnet» [Deutsch] 75 años cumplió Fernando Botero el 19.04.07. Ver: http://espectaculos.eluniversal.com [fotoreportaje muy bien hecho] http://www.milenio.com |
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![]() «Feliz cumpleaños» de Fernando Botero (1971) |
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EXPOSICION EN BOGOTA
Botero contra la violencia (Colombia)
Botero en el Museo Nacional de Colombia. Donación 2004
«Pinté a Colombia toda mi vida, los aspectos amables que conocí en la infancia y adolescencia. No siento directamente la violencia, pues vivo fuera hace mucho tiempo, pero los conozco a través de la prensa. La violencia comenzó a estar en mi cabeza y sentí un día que tenía que pintar, hacer una declaración del horror que sentía ante ese panorama del país». A pesar de que Botero nunca pintó inspirado de manera directa en hechos históricos o en eventos de la realidad inmediata, con el transcurso del tiempo la situación de violencia experimentada en Colombia empezó a verse reflejada en su obra, ante el deseo de producir un testimonio artístico del momento, primero de manera alusiva y posteriormente mediante referencias concretas. Según declaró el artista: «me tocó 'traicionar' mis creencias en vista del drama colombiano, que es de tal magnitud que me resultó imposible cerrar los ojos, por lo que hice una serie de 25 obras sobre la violencia; pero sigo pensando, como Matisse, que el arte es una gran silla donde el hombre se sienta para experimentar un momento de placer». La obras donadas al Museo Nacional fueron expuestas en México, Estocolmo (Suecia), Copenhague (Dinamarca), La Haya (Holanda), Maillol (Francia) y París, entre los años 2001 y 2003. En ellas no se encuentra una crónica periodística o una reflexión política, sino el deseo de registrar mediante la pintura, situaciones o personajes de la historia colombiana reciente. Ante la magnitud de la tragedia el pintor sintió «la obligación moral de dejar un testimonio sobre un momento irracional de nuestra historia». De esta manera, replanteó su posición contraria al arte que busca reflejar la realidad y su idea de que la gran pintura sólo debía ofrecer una actitud positiva ante la vida. Acerca del proceso de creación de esta serie que rechaza la violencia y en la que se encuentra de nuevo la representación de gestos y movimientos mediante pinceladas más libres, que se acercan a la técnica de la pintura directa, Botero observó: «debo decir que el sentimiento que experimenté al pintar estos cuadros no es el mismo placer que siento pintando normalmente el mundo que yo pinto. Es otra sensación. El mismo hecho de proponerme, como artista, encontrar una imagen simbólica que refleje el gran drama de Colombia, significa un estado mental que no es grato sino doloroso. La reconstrucción artística del conflicto, que finalmente se reduce a unas cuantas imágenes o símbolos, es una necesidad que uno siente de no vivir de espaldas a esta situación. Mi país tiene dos caras. Colombia es ese mundo amable que yo pinto siempre, pero también tiene esa cara terrible de la violencia. Entonces en cierto momento tengo que mostrar la otra cara de Colombia». Testimonio de la barbarie Apartes del catálogo de la exposición de Santiago Londoño «En un nuevo gesto de bondad hacia la cultura de su país, el reputado pintor colombiano Fernando Botero donó 23 óleos y 27 dibujos propios al Museo Nacional, en los que recogió escenas e imágenes emblemáticas de la violencia consuetudinaria en que se debate el país desde hace décadas. Las piezas de la donación comenzaron a ser expuestas al público desde junio, en Bogotá, en desarrollo del que ya es considerado el suceso plástico más importante del año en el país. Habituado a tratar en sus pinturas los que él llama «temas amables», la donación sobre la violencia es una excepción a esa regla, en consideración a que, según dice «Colombia me duele mucho». «Debo decir que el sentimiento que experimenté al pintar estos cuadros no es el mismo placer que siento pintando el mundo que normalmente yo pinto. Es otra sensación. El mismo hecho de proponerme, como artista, encontrar una imagen simbólica que refleje el gran drama de Colombia, significa un estado mental que no es grato sino doloroso. La reconstrucción artística del conflicto, que finalmente se reduce a unas cuántas imágenes o símbolos, es una necesidad que uno siente de no vivir de espaldas a esta situación», explicó Botero. Esos símbolos son, por ejemplo, la mujer que, al lado del cadáver de su marido, se postra de rodillas frente al homicida que encabeza la comisión de una masacre en una aldea andina indefensa. O la mujer secuestrada. Desnuda, reza entre el minúsculo recinto de su encierro. Matanzas, masacres, impiedad, secuestrados, desterrados, devastación, tristeza... Los símbolos y las insignias grotescas de la violencia y de la guerra que degradan a Colombia días tras día, están presentes en esta donación. Aunque el Museo por ahora no tiene espacio suficiente para mantener colgada permanentemente la exposición en sus salones de Bogotá, «una vez finalice la exposición, puede y debe prestar esta nueva colección a otros museos de provincia. Se ha preparado ya una gira por Bucaramanga, Ibagué, Cartagena, Cali y Barranquilla. Siempre da más placer dar que recibir y me encanta la idea de que esto se vea en toda Colombia», explicó Botero, de 72 años de edad. El propio artista reconoce que sus imágenes de la violencia y de la guerra colombianas, equivalen al dolor que expresaron Picasso en su Guernica o Goya con Los Fusilamientos del 2 de mayo. La donación que comenzará a ser expuesta desde hoy ya ha sido mostrada en México, Suecia, Dinamarca, Holanda y Francia. Otra donación anterior asociada a la violencia fue hecha por Botero a la Casa de Moneda del Banco de la República, en Bogotá, donde permanece colgada durante todo el año. Otro obsequio de Botero a Colombia, quizá el más esplendoroso de todos, se encuentra en Medellín, su ciudad natal. En la edificación restaurada del que fuera un sanatorio público, permanecen centenares de obras del pintor, de todas las épocas, y los alrededores del lugar están flanqueados con esculturas monumentales en bronce que llegaron para quedarse en esa ciudad tras haber recorrido plazas y avenidas de Asia, América y Europa. «Mi país tiene dos caras. Colombia es ese mundo amable que yo pinto siempre, pero también tiene esa cara terrible de la violencia. Entonces, en cierto momento tengo que mostrar la otra cara de Colombia», sostiene Botero.10 hitos de la obra de Botero en las colecciones del Museo Nacional (Apartes del texto del catálogo de Beatriz González) Ver: «Kolumbiens Gewalt aus der Sicht Boteros. Schenkung des Künstlers an das Nationalmuseum in Bogotá» von Nicoletta Wagner, in NZZ (15. September 2004, S. 45). |
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