| Columbus Film (Suiza, Zurich) |
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INMIGRACION - CINE Carlos Iglesias: «en Suiza, la mayoría fuimos un tiempo ilegales» — Artículo de Judit Vega Abelaira (*) sobre la intervención del director Carlos Iglesias y de la actriz Isabel Blanco (española nacida en Berna) el 18.03.07 en Berna — Durante la tercera semana de marzo el director de la película “Un Franco, 14 pesetas”, Carlos Iglesias, y una de las actrices protagonistas, Isabel Blanco, estuvieron en Suiza comentado la película con los emigrantes en diversas proyecciones y actos que se realizaron en Basilea, Lucerna, Zúrich y Berna. En Berna, el 18 de marzo, se realizó la proyección de la película en una sala desbordada por un público de más de 200 personas, en el Hotel Kursaal, en acto organizado por la Asociación de Amigos de la Fundación Debate apoyando una iniciativa de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), cuya coordinadora en Suiza, Judit Vega Avelaira, presentó al director y a la actriz, oriunda de Berna. Fue un encuentro emotivo de Isabel Blanco con muchas personas que la vieron crecer en Berna o con personas que estudiaron con ella en la escuela española. Carlos Iglesias, al presentar la película, subrayó que era una película de autor y que en ningún momento pretendió reflejar la vida de todos los emigrantes, sino exclusivamente la experiencia de su familia. Para Carlos Iglesias, la emigración fue una oportunidad, ya que se venía de una España negra donde la moral nacional-católica, el desempleo masivo y la represión inundaban toda la vida. Por ello, llegar a una sociedad más desarrollada, más abierta y con un fuerte concepto del respeto y la responsabilidad produjo un fuerte contraste que, a larga, le ha marcado de forma muy positiva toda su vida. Isabel Blanco, por su parte, insistió en lo importante que ha sido para ella su educación en la escuela suiza y el concepto tan elevado que existe en Suiza por la libertad individual. “Un FRANCO, 14 pesetas “ parece una película cuya fuerza reside en el optimismo que la envuelve. Estamos acostumbrados a una imagen negativa de la inmigración y, en Europa, la inmigración cada vez más se presenta como un problema. En todos los países europeos, los gobiernos parecen tener una política agresiva contra los emigrantes promulgando leyes cada vez más duras y criminalizando a los inmigrantes ilegales, olvidando, como dijo Carlos Iglesias, que “aquí (en Suiza), la mayoría fuimos un tiempo ilegales”. El presentar la emigración como un fenómeno optimista, como una oportunidad, contrasta actualmente con el tiempo actual de la Europa fortaleza, de los cayucos, las vallas electrificadas, los vuelos chárter y las devoluciones masivas, los mercados laborales precarizados y clandestinos, donde los Blocher, Le Pen y muchos otros hacen sus carreras políticas promoviendo una imagen negativa de la inmigración y azuzando la xenofobia. Carlos Iglesias no niega los problemas de la emigración española en Suiza y los dramas personales que la emigración genera: empleos más segregados, leyes de inmigración injustas y un sin fin de agresiones que los emigrantes sufren o han sufrido, pero él ha querido, sobre todo, reivindicar lo que ha aportado Suiza a los emigrantes: oportunidades, respeto individual, un mercado laboral y de protección social de muchísima mayor calidad que el español de la época y todo en un contexto de una sociedad tolerante. “Me gustaría, añadió, que en un futuro el ecuatoriano, el norteafricano que llega hoy a España pudiera hacer una película mostrando tanto cariño y agradecimiento por el país de acogida como la que he hecho yo”. Tras la proyección, los protagonistas de la película respondieron a las preguntas del público, sus opiniones y sus críticas en la charla debate organizada por el Círculo de Amigos de España, Portugal e Iberoamérica en colaboración con la Embajada de España. Siempre con un tono distendido e irónico, profundo cuando debía serlo, Carlos Iglesias e Isabel dieron detalles de la génesis de la película, de su financiación, del rodaje. Hablaron de su agradecimiento y su cariño hacia Suiza, con una cierta admiración: “¿Saben lo fantástico que es poder alquilar la misma casa en la que viví con mis padres, abrir la ventana de mi propia habitación y ver el mismo paisaje que cuando tenía 10 años?” Hablaron de su regreso, de la España de entonces. Hablaron de su vida y de su película. Y hablaron de la España de ahora y con ese mensaje me quedo: la España que emigró y que ahora, en estas vueltas que da la vida, asume el papel de acogida. Ahora nos toca a nosotros recordar qué fuimos y, simplemente por justicia, tenemos la obligación y la fantástica tarea de ver en nuestros inmigrantes a otras personas de otros lugares que, como nosotros, dejan su país buscando una mejor calidad de vida y trabajan, ¡tanto!, para ayudar a prosperar al nuestro. (*) Judit Vega es presidenta de la Fundación «Debate» en Berna y coordinadora de la Universidad Nacional a Distancia de España. — Ver a continuación (párrafo siguiente) «Entrevista del público» a Carlos Iglesias e Isabel Blanco en el Filmpodium de Zúrich el 17.03.07, notas de Luis Vélez — |
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CINE
«Un franco 14 pesetas» – descriptivo en español
— Para los que no han visto la película y desean ver ficha técnica y argumental — — Carlos Iglesias hizo una breve introducción al argumento y temática de su película. La inmigración la vivió de niño (5 a 12 años de edad) junto a su familia que llegó de España a la Suiza de habla alemana. Trató de reflejar este tema y esta situación que es la de muchas familias españolas sin añadirle tópicos políticos y sindicales, que aunque legítimos, no eran de su motivación. El quería contar la historia humana de una familia, que era la suya y la de muchos ... |
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