CINE – ENTREVISTAS
Tania Hermida (Ecuador), directora de Qué tan lejos: «el cine latinoamericano ha pasado a ocupar un nicho de mercado del cine independiente» ...
MH. Tania, bienvenida a Zúrich, es un placer tremendo para los latinoamericanos residentes en esta ciudad que te encuentres con nosotros, algunos hemos podido ver tus películas, de seguir tu obra y seguro nos hace muy bien probar de manera directa algo del sabor de nuestra cultura cada cierto tiempo, gracias por venir. ¿Qué te parece Zurich, cómo te ha tratado Suiza?
TH.
Muchas gracias a ti, la verdad es que estoy sorprendida del público suizo, hemos tenido varias funciones de mi película y me ha sorprendido que el público se ha mostrado muy abierto y receptivo a lo que la película propone y en esa medida ha sintonizado súper bien con ella, eso es el mejor regalo que puede recibir un director, o sea ver que tu película conmueve a las personas, te toca, en ese sentido el estereotipo de suizo como una persona poco emotiva se me ha desvanecido en estos días.
MH: ¡Qué bueno! ¡qué bueno!, eso quiere decir que a tu película le ha ido muy bien hasta ahora.
TH: Si, muy bien, estamos en un período de avant premiere, la película estará en salas a partir del 20 de noviembre, de esta manera se trata de calentar el ambiente y preparar el camino, debo decirte que este período ha sido muy alentador debido a la favorable respuesta del público, incluso para los promotores suizos ha sido gratamente sorprendente pues la película ha hecho mucho más taquilla y ha recibido mucho más público que la media, entonces claro, están optimista por lo que puede venir.
MH: ¿Y si te pones a ver que ahora están presentando la última de James Bond?, la película de Emir Kusturica sobre Maradona que llaman mucho la atención ...
TH: Ah claro (risas) mira el mérito lo tiene la empresa patrocinadora Trigon Films que ahora cumplen veinte años en actividad, y a quienes estoy muy agradecida, ellos se han especializado en patrocinar cine independiente de África, Asia y América Latina, y permiten al público suizo acceder a un cine de calidad pura, que no llega por los canales regulares y que en pro del desarrollo cultural es necesario presentar. Me identifico mucho con su trabajo y personalmente estoy convencida de que la esperanza para el mundo se encuentra en la diversidad y en la capacidad de reconocernos y aceptarnos con nuestras diferencias ya que la globalización unidireccional que mira al mundo de una sola manera es nociva y negativa en mi opinión.
MH: Magnífico lo que cuentas Tania, pero bueno háblanos un poco de ti, seré un poco infidente, yo sé que tu estabas estudiando medicina, que ahora serías médica probablemente, pero alguna vez botaste literalmente la carrera de medicina y te decidiste por hacer lo que realmente querías hacer, ¿cómo fue eso?
TH: (Risas) Mira yo provengo de una familia de médicos, papá médico, abuelo médico, hermano médico, soy de Cuenca (al Sur del Ecuador), en efecto al inicio entré a estudiar medicina en la Universidad por un año, durante ese año pasé una crisis personal y me di cuenta que no era eso lo que quería hacer y que tenía otras expectativas académicas para mi vida, seguí mi instinto y al poco tiempo me fui a estudiar cinematografía en Cuba, en la Academia de San Antonio de los Baños, por cuatro años. ¿Porqué el cine?, bueno básicamente porque siempre tuve la impresión de que el cine encerraba muchas artes en si mismo ya que se asiste de la literatura, la imagen, la fotografía, la música, esa percepción varió en la medida en que avancé en mis estudios pues encontré su autonomía como arte, me sumergí en el lenguaje cinematográfico y me involucré más en su mundo, desde entonces no he parado, se desvanecieron mis dudas y seguí adelante.
MH: Cuéntanos sobre tu trayectoria dentro del mundo cinematográfico, ¿en qué has participado, qué has hecho?
TH: Bueno al terminar la escuela de cine, demoré un poco en regresar a Ecuador, debo confesar que tenía el temor de volver a un entorno en el que no solamente que se hacía poco, poquísimo cine, sino que no se veía mucho cine independiente, al menos en esa época, ahora las cosas han mejorado, sobre todo desde el 2000 para acá en el que en mi país se ha producido un cambio enorme en ese campo, ahora se tiene dos festivales importantes de cine, uno de ellos de cine experimental, hay escuelas, yo misma he dado clases en la Facultad de Artes Contemporáneas de la Universidad San Francisco de Quito; pero como te digo en ese tiempo no habiendo nada de eso yo tenía mucho temor de volver a ese entorno inerte, mas al mismo tiempo vivía la gran paradoja de que yo misma no me veía haciendo cine en ninguna otra parte del mundo, sabía que yo tenía que producir en mi propio país, eso duró algunos años, como he venido contando a otras personas, vivía yéndome, o sea pasaba en Ecuador uno o dos años y luego me iba, todo ese tiempo estaba buscando dónde irme, así fue que me fui a Nueva York donde pasaba temporadas aprendiendo lo mío, después me fui a España por un año para estudiar más, regresé a Cuba por un tiempo para hacer un documental pero siempre estaba convencida de que es en Ecuador en donde tenía sentido para mi hacer películas. Esos fueron años difíciles, duros para todos los cineastas en general, sobre todo económicamente, fue ahí que ejercí dos oficios, uno la docencia en la Universidad San Francisco de Quito a tiempo parcial pues no me veía 100% como profesora, eso para mi era por un lado, una chaucha (*)
(risas), ¡ya tu verás cómo explicas esto Marco (más risas)!
MH: Tranquila ahí mando nomás una nota aclaratoria y fresco (risas).
TH: Si, como te digo se trataba de una chaucha (más risas) que a la vez me gratificaba mucho pues encontré que dar clases es la mejor forma de mantener los conocimientos frescos, así me obligaba a estar al día en bibliografía, información, eso me pareció estimulante. El otro oficio fue ser asistente de dirección para producciones distintas como series de televisión y desde el 2000 me ocupé más en películas como “Prueba de Vida” (Proof of Life) con Russel Crowe producción Hollywood, luego en “María llena de Gracia”, que era producción norteamericana independiente, se trataba de películas que se filmaban en Ecuador y mi handycap era que ninguna de esas era mi película y a la vez me daba rabia que en ninguna de ellas el Ecuador era el Ecuador, en la primera era un país imaginario llamado Tecala y en la segunda es Colombia, pensé que el Ecuador no puede ser solo una escenografía, debe ser protagonista de sus propias historias, luego hice de asistente de dirección en “Crónicas” de Sebastián Cordero, un par de cortometrajes y no llegaba el momento de que llegue mi largometraje, no solamente por falta de dinero sino porque aún no me sentía lista, no tenia el proyecto maduro. Finalmente en el 2003 me dije YA! El tiempo llegó y preparé mi proyecto, mira que un proyecto independiente lleva su tiempo, al menos unos tres años, se debe escribir el guión, levantar financiamiento, luego hay que pre-producir, post-producir, promocionar y distribuir, es que en el cine independiente a los directores nos toca estar en todas las etapas, en el cine de industria no sucede eso, el director prepara la pre-producción, hace el casting, ensaya, filma, supervisa la post-producción y luego…. siguiente película. En el cine independiente tenemos que levantar el financiamiento nosotros mismo, además supervisar la post-producción y luego acompañar la película.
MH: Futbolísticamente hablando tienes que cobrar el corner (tiro de esquina) y además ir a cabecear al área...
TH: (Risas) eso mismo (risas) muy linda la metáfora, perfecta la imagen, en efecto cobrar el corner, cabecear y si hay gol también a celebrar (risas) y además hacer de arquero. Fue en esas circunstancias que creamos con unos colegas la „Corporación Ecuador para Largo“, con la idea de hacer largometrajes independientes, siendo filmes muy independientes, muy de autor, con miras a ver la posibilidad de que sean vistos por la mayor cantidad de público posible, pero sin la necesidad inicial de que sean taquilleras, esa era y sigue siendo nuestra visión, ya que el proceso de creación y el proyecto en si no debe ser condicionado por el mercado pues de otra forma deja de ser independiente, aunque no se le debe restar competitividad. Afortunadamente hasta el momento todo ha resultado bien, de hecho cuando estrenamos la película en Ecuador nos sorprendimos que asista tanto público, no tanto porque no confiáramos en nuestro proyecto, sino porque no fue pensado como un film comercial, tanto que un promotor nos dijo que pongamos como slogan de lanzamiento de la película „sin sex symbols, sin dobles, sin efectos especiales“ Nos sorprendió sobre todo que la película se mantenga tanto tiempo en cartelera, unos seis meses más o menos. Posteriormente participamos en varios festivales en donde nos fue muy bien, se ganó algunos de ellos, ha sido presentada en salas en España, Francia y ahora en Suiza. Estamos muy contentos de lo vivido hasta el momento y creemos que tenemos aún algunas cosas por delante.
MH: De los festivales en que ha participado la película, ¿cuál es el que más recuerdos te trae, el que más te llamó la atención?
TH: Bueno claro que todos, pero hay unos que tienen un significado especial, primero el de Montreal, pues allí fue el estreno mundial de la película y fue muy emocionante para mi pues la película además ganó el Zenit de plata, imagínate, el primer festival y de una llevarse uno de los premios codiciado, uyyyy fue una emoción indescriptible, además por la magnífica recepción del público de Montreal a la película, eso fue muy significativo ya que una de las primeras críticas que se le formuló a la película, era que si bien la película está chévere se creía que no se le iba a entender en el extranjero; eso a mi criterio porque en gran medida todavía se tiene el complejo de país chiquito, pensamos que lo que nos sucede a nosotros no les sucede a nadie, fue chévere no solo para nosotros los productores sino para el publico ecuatoriano que se sintió muy identificado con la película. El otro premio que fue muy bonito es el de la Habana debido a mi cercanía con Cuba por haber estudiado en ese país, ganamos el segundo premio para Operas Primas. Luego el que más me ha emocionado fue en el Festival Latinoamericano de São Paulo, ahí nos llevamos el premio a la mejor película latinoamericana por votación del público, que es la modalidad adoptada en ese festival para designar al ganador; si además tomamos en cuenta la diferencia de sociedades y lo poco que se conoce de Ecuador en São Paulo, el valor fue doble pues el público me expresaba la emoción de saber algo sobre mi país.
MH: Una pregunta con dos partes, hemos hablado de ti y de tu película, pero qué parte del rodaje, ¿qué anécdota se te viene a la memoria con más frecuencia?
TH: Uhhmmmm veamos cuales, difícil pregunta.... hay varias, desde el día en que salíamos de Quito a grabar, íbamos en una caravana de unos ocho autos, yo iba en el primer auto y veía por el retrovisor a los demás autos atrás nuestro y no creerás pero de pronto me entró pánico, me preguntaba ¿a dónde estoy llevando yo a toda esta gente por Dios?!, y esa no fue la última vez que ocurrió, todo debido a que has montado todo un circo juntando tantas personas, tantas voluntades, toda la logística que requiere un rodaje para filmar una cosa que es mentira y que sin embargo es absolutamente necesario llevarlo a la vida, para filmar es una cosa muy loca, me sentía como cuando era niña y jugaba, pero esta vez con gente de verdad y con el pequeño detalle de que no es un juego ya que existe en toda esta interacción la necesidad de crear un mundo ficticio pero por ficticio mismo tiene un significado profundo, pues es en esa ficción en donde mejor nos podemos identificar como personas. Fue dentro de este juego que me comencé a preguntar ¿a dónde mismo les llevo a esta gente? Eso ha sido lo más fuerte para mi (risas) claro que para mi consuelo cada vez que presento la película en una sala ayer en Zurich, en Baden, en Basilea y la gente recibe bien mi obra y la aplaude, me tranquilizo y me digo: ¡Para esto fue que les metí en tanto lío!!! Por esto es que tiene mucho sentido esta movilización de gente, este circo. Yo soy convencida de que la ultima esperanza de la humanidad para su supervivencia será la comunicación, de alma a alma, más allá de las imágenes luminosas y enceguecedoras de los medios, el hecho de que de pronto „pum“ asoma una ventanita por la que te puedes asomar y apreciar la vida del otro y entenderte, comprender al resto.
MH: En Sudamérica la producción cinematográfica ha crecido mucho en los últimos años, en Suiza se presentan muchas películas brasileñas, argentinas, mexicanas, algunas colombianas, pero la mayoría de ellas con la idea central de mostrar un determinado patrón social, incluso usando escenas violentas, mostrando una realidad social, en cambio «Qué tan lejos» no muestra nada de eso, se apega más al lado humano ¿qué te motivó a hacer eso?
TH: Bueno en efecto se ha empezado a producir más en América Latina, no sé si se llega a distribuir todo lo que se produce, pero si sucede que en cierta forma el cine latinoamericano ha pasado a ocupar un nicho de mercado del cine independiente, esto casi que ha hecho que los productores en cierta forma piensen cuál es el tipo de película que se debe hacer en Latinoamérica, ese es el cine violento, dicho de otra manera, si alguien quiere cine violento, seguro le comienzan a recomendar que busque películas latinoamericanas, simplemente porque el mercado funciona así. Desde mi punto de vista el reto del cine latinoamericano es el de la diversidad, es que no se limite a un género, que explore todas las posibilidades temáticas, expresivas que los autores le ofrezcan.
Dentro de este contexto me plantée que yo no quiero hacer una película „del tercer mundo“ sino quiero hacer „mi película“ sin necesariamente alejarme de la realidad y de la conflictividad social que me rodea, ella está en „Qué tan lejos“ pues la historia comienza con un paro nacional, no hay buses, nadie sabe porque se paralizó todo, pero eso pasa a un segundo plano, en primer plano están otros asuntos más personales pero aún así tan reales como la misma conflictividad social. Volviendo a la pregunta, yo estoy convencida de que el reto principal que tenemos en el cine latinoamericano es el de escapar de esa trampa que nos están tendiendo en el mercado en donde esa espectacularización de la pobreza, de la miseria y de la violencia se han convertido en el paradigma del cine deseable, comercializable, en ese sentido siento que en esta situación hay un fuerte ingrediente de colonización, dicho de otra manera, caricaturizando, si Europa o Estados Unidos quieren ver una Latinoamérica miserable pues nosotros les vamos a complacer y mostrarles tal cosa. Es importante entonces que nos concentremos primero en nuestra propia perspectiva, sin desconocer esa conflictividad social y realidades similares, pero ellas no son las únicas, hay de hecho muchas más realidades.
Foto abajo: Tania Hermida con nuestra colaboradora Brigitte Siegrist
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