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FINANZAS: Banco Mundial
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«Perspectivas para la economía mundial 2006» del Banco Mundial
El Grupo del Banco Mundial tiene operaciones en 30 países de América Latina y el Caribe (ALC), una región de gran diversidad habitada por 534 millones de personas que hablan español, portugués, inglés, francés y cerca de 400 lenguas indígenas. Tres cuartas partes de los habitantes de la región viven en ciudades o sus alrededores, fenómeno que la convierte en la zona con mayor concentración urbana del mundo en desarrollo. Sin embargo, los recursos naturales y las actividades agrícolas son importantes para la economía de la región. Con todo y pese a la inmensa cantidad de recursos y al gran dinamismo de sus sociedades, la región sigue afectada por una profunda pobreza y enormes desigualdades.
 
Perspectivas económicas
En 2004, la región de América Latina y el Caribe experimentó los mejores resultados en materia de crecimiento económico de los últimos 24 años, con una tasa de 6,3% comparado con el 1,9% registrado en 2003. Este desempeño es el reflejo de un entorno externo favorable fundado en el fuerte crecimiento mundial, la gran demanda por las exportaciones de la región, el auge en los precios de los productos básicos y una amplia liquidez mundial. Entre los países más grandes de la región, México, Chile y Brasil registraron aumentos en la producción, mientras que Argentina, Uruguay y Venezuela continuaron en la senda de una decidida recuperación luego de las crisis de gran envergadura que los había afectado.
Como resultado de lo anterior, el ingreso per cápita aumentó en alrededor de 4,1% en 2004 y se proyecta un incremento de 2,8% para el año 2005, mientras que la inflación promedio descendió nuevamente a niveles de un solo dígito. La mayoría de los países registran un superávit comercial, han reducido considerablemente sus necesidades de financiamiento externo y han acumulado grandes cantidades de reservas internacionales. El déficit fiscal se ha reducido y las naciones han mejorado el perfil del endeudamiento público. Por su parte, los bancos ocupan una posición sólida y, pese a la reciente apreciación en relación con el dólar, las tasas de cambio son flotantes y siguen siendo competitivas.
En consonancia con la producción y el comercio mundial, se espera que la región reduzca moderadamente su ritmo a cerca de 4,3% en 2005 y 3,8% en 2006. Sin embargo, los grandes desequilibrios en las cuentas presupuestarias y comerciales de EE.UU. podrían generar trastornos mundiales y afectar las perspectivas de crecimiento a corto plazo. En particular, el brusco aumento en las tasas de interés en EE.UU. y el cambio en la tendencia de los flujos de capital podrían aumentar la carga de los países más endeudados.Prioridades en materia de desarrollo
Pese a la sostenida recuperación y al mejoramiento de las perspectivas económicas en los últimos años, la región aún enfrenta enormes desafíos vinculados con la persistente pobreza, fenómeno generado tanto por la enorme y arraigada desigualdad (exacerbada por la exclusión de los grupos marginales) como por el crecimiento modesto y volátil registrado en los últimos decenios. Por este motivo, el apoyo que presta el Banco Mundial a los países de ALC, la mayoría de los cuales se sitúan en el ámbito de los ingresos medios, se concentra en actividades que faciliten el crecimiento alto y sostenido, así como en medidas destinadas a luchar contra la pobreza y la desigualdad, los cuales son factores omnipresentes.
En América Latina y el Caribe, el crecimiento económico aumentó sólo levemente durante los años noventa y la pobreza casi no registró cambios. Alrededor de una cuarta parte de los habitantes de la región vive en condiciones de pobreza (definida como un ingreso inferior a US$2 al día), cifra casi igual a aquella de fines de los años ochenta. De estas personas, unos 50 millones (9,5%) son pobres extremos (quienes viven con menos de US$1 al día).
La desigualdad ha desempeñado un papel fundamental en la persistente pobreza de ingresos y en el retraso del crecimiento del ingreso en América Latina. Con un índice de Gini promedio de 53, la desigualdad de la región es superior a la de cualquier otra, salvo la de África al sur del Sahara. La situación de desigualdad mejoró en algunos países (como Brasil) durante los años noventa, pero se deterioró en otros (como Argentina). La desigualdad se ve exacerbada o es determinada por el acceso no equitativo a las instituciones, los activos, los mercados, los servicios y la protección social, al igual que por la discriminación étnica y racial.
En este sentido, el crecimiento económico de los últimos años ha beneficiado más a los ricos que a los pobres, pues salvo unas pocas excepciones, el ingreso absoluto de éstos últimos sólo ha aumentado levemente desde fines de los años noventa. En los años recientes, los pobres de Argentina, Ecuador, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela han visto menguar sus ingresos, los de Bolivia, Brasil, México, Panamá y Perú han visto pocos cambios y sólo los pobres de Chile, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Nicaragua han registrado aumentos.
La persistencia de la desigualdad ofrece un sombrío panorama para los jóvenes de ALC, además de debilitar las instituciones y generar altas tasas de crimen y violencia. No es de sorprender entonces que la alta desigualdad empeore la pobreza entre los grupos raciales y étnicos marginales (en particular entre los indígenas y afro-latinos) y que sea uno de los factores esenciales de los recientes conflictos sociales que estallaron en los países andinos. (Fuente: Banco Mundial).
ECONOMIA
Los inmigrantes han enviado a sus paises 232'000 millones de dólares en 2005.
— ¿una respuesta a la pobreza? —
WASHINGTON, 16 de noviembre de 2005. La migración internacional puede generar un considerable aumento del bienestar para los migrantes, sus familias y sus países de origen y destino, si se aplican políticas tendientes a mejorar la gestión del flujo de migrantes y facilitar la transferencia de remesas, según el informe del Banco Mundial Perspectivas para la Economía Mundial (GEP, por sus siglas en inglés) correspondiente a 2006.
«Como a escala mundial hay casi 200 millones de migrantes, su productividad y sus ingresos son un poderoso factor de reducción de la pobreza», señaló François Bourguignon, economista principal y vicepresidente principal, Economía del Desarrollo, del Banco Mundial. «Las remesas, en especial, representan, para gran número de personas, una vía importante para salir de la pobreza. El desafío que tienen ante sí los responsables de políticas consiste en realizar plenamente los beneficios económicos potenciales de la migración y, al mismo tiempo, llevar a cabo la gestión de las consecuencias sociales y políticas conexas».
En el PEG de este año, titulado The Economic Implications of Remittances and Migration (Consecuencias económicas de las remesas y la migración), se prevé además la desaceleración del crecimiento económico de los países en desarrollo, cuya tasa bajará de 6,8% en 2004 a 5,9% en el presente año y a 5,7% en 2006. En términos históricos, las tasas de crecimiento de esas economías seguirán siendo altas, y más de dos veces mayores que las de las economías de alto ingreso, cuyo crecimiento, según lo previsto, también se desacelerará, hasta llegar a alrededor de 2,5% en 2005 y 2006, en comparación con 3,1% en 2004.
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Los autores llegan a la conclusión de que “[l]os beneficios son mucho mayores para los hogares de los países en desarrollo que para los de los países ricos, pudiendo estar próximos a los beneficios potenciales de la reforma mundial del comercio de mercancías”: los nuevos migrantes obtendrían US$162.000 millones; los habitantes de países en desarrollo US$143.000 millones, y los de países de ingreso alto US$51.000 millones. En el informe se recomienda que, para lograr esos beneficios, los países en desarrollo procuren celebrar acuerdos con los países a los que emigran sus nacionales, a fin de mejorar las condiciones en que éstos cruzan las fronteras, buscan y mantienen empleo y remiten parte de sus ingresos a sus países de origen.
En consonancia con el reciente informe de la Comisión Mundial sobre Migración Internacional, en que se insta a “reconocer y reforzar” el papel de los migrantes como factor de promoción del crecimiento económico, el desarrollo y la reducción de la pobreza, en Perspectivas para la Economía Mundial se señala asimismo que las remesas y la migración deben concebirse como complemento de los programas de desarrollo locales aplicados en los países de ingreso bajo. “La migración”, según PEG, “no debe considerarse como sustituto del desarrollo económico de los países de origen, ya que en definitiva el desarrollo depende de la aplicación de programas económicos nacionales bien concebidos”.
Según Perspectivas para la Economía Mundial, los países en desarrollo confrontados con el problema de un gran éxodo de trabajadores calificados y graduados universitarios (la denominada “fuga de cerebros”) tienen la necesidad de mejorar las condiciones de empleo público, invertir más en investigación y desarrollo, e identificar oportunidades de empleo en su propio territorio para los migrantes que regresen dotados de educación avanzada.
“Los programas de migración administrados, incluido el otorgamiento de visas de trabajo temporales para migrantes escasamente capacitados en países industriales, podrían mitigar problemas vinculados con un gran número de migrantes irregulares y hacer posible una mayor movilización de trabajadores temporales”, según Uri Dadush, director del Grupo de análisis de las perspectivas de desarrollo del Banco, que produce Perspectivas para la Economía Mundial. “Ello contribuiría a reducir considerablemente la pobreza en los países de origen de los migrantes, entre los propios migrantes y sus familias y, al aumentar las remesas, en la comunidad en más amplio sentido”.

Las remesas llegan a US$232.000 millones
A escala mundial, el monto de las remesas oficialmente registradas superó los US$232.000 millones en 2005. De ese total, los países en desarrollo recibieron US$167.000 millones, suma que supera en más de un 100% el nivel de la asistencia para el desarrollo de todas las fuentes. Según los autores de PEG, las remesas enviadas por canales informales podrían incrementar en no menos del 50% la estimación oficial, lo que haría de las remesas la mayor fuente de capital externo para muchos países en desarrollo.
Los países receptores de las mayores sumas de remesas registradas son India (US$21.700 millones), China (US$21.300 millones), México (US$18.100 millones), Francia (US$12.700 millones) y Filipinas (US$11.600 millones). Los países en que las remesas representan la mayor proporción del producto interno bruto son Tonga (31%), República de Moldova (27,1%), Lesotho (25,8%), Haití (24,8%), y Bosnia y Herzegovina (22,5%).
Aunque se hace hincapié en las remesas provenientes de países desarrollados, las que proceden de países en desarrollo —las denominadas “corrientes del Sur hacia el Sur”— representan entre el 30% y el 45% del total de las remesas.
“La migración es un fenómeno auténticamente mundial”, señala Dilip Ratha, coautor del informe. “Muchos países, tanto desarrollados como en desarrollo, envían y reciben migrantes y envían y reciben remesas”.
Del análisis de las encuestas de hogares surge que las remesas han estado vinculadas con una considerable disminución de la pobreza (en número de personas) en varios países de ingreso bajo, como Uganda (11%), Bangladesh (6%) y Ghana (5%). Además, las remesas al parecer ayudan a los hogares a mantener sus niveles de consumo en períodos de perturbaciones y adversidades económicas. También están vinculadas con un aumento de las inversiones de los hogares en educación y salud y con una mayor capacidad empresarial. Esas conclusiones surgen de un reciente estudio de investigación del Banco Mundial, titulado International Migration, Remittances and the Brain Drain, publicación codirigida por Caglar Ozden y Maurice Schiff.
No obstante, las comisiones aplicadas por los proveedores de servicios de remesas a las pequeñas trasferencias habitualmente efectuadas por migrantes pobres suelen llegar a niveles de hasta 10% a 15%. En PEG se insta a adoptar medidas tendientes a reducir esas comisiones, cuyo monto suele superar con creces el costo real de realización de las transacciones respectivas. En el informe se señala que una mayor competencia en el mercado de transferencia de remesas daría lugar a menores comisiones, con el consiguiente incremento de los ingresos disponibles de los migrantes pobres y de sus incentivos a remitir más dinero a sus países de origen.

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El informe y materiales conexos estarán a disposición del público en la World Wide Web:
http://www.worldbank.org/prospects/gep2006
Gráfico inferior: «El Pais» España.
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En francés ver interesante artículo de Ram Etwareea en «Le Temps» (17.11.05, p.25).



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