extractos de los artículos de Ana Baron
y Jorge Luis Velázquez |
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El superávit debe llegar al 4% y el 3,2% previstos
por el presupuesto argentino, no es suficiente
– Argentina / FMI –
El FMI había aceptado postergar el vencimiento de deuda argentina
por US$ 1'000 millones. Argentina debía cancelar al FMI unos
2'500 millones de dólares hasta fin de año, pero mil millones
de dólares podían ser prorrogados a pedido del país
deudor. El gobierno argentino dijo que pagará puntualmente los
restantes 1'500 millones de dólares, pese a que el acuerdo con
el organismo se encuentra suspendido hasta fin de año.
Argentina decidió suspender las negociaciones con el organismo
internacional hasta concluir la renegociación de su incumplida
deuda pública de unos 100 mil millones de dólares, que
prevé concretar hacia fin de año.
Pero la negociación, se vio dificultada cuando el FMI consideró
«insuficiente» el supérativ de 3,2% que la Argentina
proyecta para el 2005 y exigió llegar al 4%.
El FMI renovó la presión para que el país pague
más deuda
El jefe del Fondo, Rodrigo Rato, consideró «insuficiente»
el superávit de 3,2% que el Gobierno proyecta para 2005. Y planteó
que debe llegar a 4%. Lo dijo ayer en Nueva York, ante empresarios y
banqueros. Esto se extracta del artículo de Ana Baron para «Clarín»
(abaron@clarin.com).
En un clima de presiones crecientes, el titular del FMI, Rodrigo Rato,
dijo que el superávit fiscal de 3,2% que el Gobierno incluyó
en el Presupuesto 2005 no es suficiente. Según Rato, el superávit
debería ser de 4%.
Las declaraciones de Rato generaron tensión en la delegación
argentina encabezada por el presidente Néstor Kirchner, que llegó
a Nueva York para asistir a la Asamblea anual de las Naciones Unidas.
El superávit fue, durante este año, uno de los temas más
conflictivos en la relación entre Argentina y el Fondo. El Gobierno
finalmente fijó 3,2% en el Prespuesto de 2005. El FMI insistió
con incrementarlo, pero siempre eludió decir cuánto. Ayer
fue la primera vez que Rato dio una cifra concreta: 4%. Y explicó
que el 0,8% adicional (equivalente a unos 3.800 millones de pesos) es
necesario para que «el sector privado tenga un rol más
grande y para que las autoridades argentinas puedan cumplir con sus
obligaciones internacionales con sus acreedores».
Durante una conferencia de prensa que dio después de hablar en
el influyente Consejo de Asuntos Extranjeros sobre los desafíos
del FMI, Rato dijo que el comportamiento del presupuesto en el 2004
fue positivo. «Mucho más arriba de las predicciones iniciales
del Gobierno». Fue tajante, sin embargo, cuando agregó
que «la performance actual del presupuesto tiene que ser incrementada,
no reducida».
—¿A cuánto debería subir? —le preguntó
esta corresponsal.
—Ya hemos dicho que el camino sustentable en el mediano plazo
tendría que ser alrededor del 4% —respondió Rato.
«Esto es un claro apriete», reaccionó un miembro
de la delegación argentina en los pasillos de las oficinas de
la misión argentina ante las Naciones Unidas: «Lo que pide
Rato es lo mismo que quería Prat-Gay, por eso Kirchner le sugirió
que tenía que irse». Mientras tanto, un alto funcionario
argentino llamó por teléfono desde Nueva York al ministro
Roberto Lavagna (quien descansa en Cariló) para contarle la novedad.
La explicación que llegó desde Argentina fue la siguiente:
«El 3% que figura en el Presupuesto 2005 está cerrado.
Pero además hay un 0,2% de los fondos fiduciarios y otros organismos,
que no se puede destinar a pagar deuda. Y un 0,7% de las provincias.
Así, el consolidado estamos en 3,9%, es decir casi el 4% que
pide el FMI».
Durante un ping pong de preguntas y respuestas con los inversores de
Wall Street y especialistas en Argentina que asistieron a su presentación,
Rato insistió con la necesidad de seguir adelante con las reformas.
Recordó que Lavagna tiene razón cuando dice que si incluso
todos los acreedores aceptaran la oferta, Argentina igual tendrá
una deuda equivalente a 80% de su PBI.
Rato, señaló la importancia de «crear un clima legal,
político y social amigable para nuevas inversiones domésticas
e internacionales». Criticó la nueva ley de servicios públicos
diciendo que «tiene algunas restricciones que no funcionarán
para que haya crecimiento económico real y nuevas inversiones».
Evitó responder a un inversor que le planteó que Lavagna
había dicho que no necesitaba el dinero del Fondo y que las inversiones
extranjeras ya habían comenzado a llegar, a pesar del default.
Dijo, sin embargo, que el default argentino —que calificó
como «un castigo autoinfligido»— «no produce
envidia porque vino acompañado por un dramático aumento
en la pobreza».
Rato también sostuvo que «los argentinos saben bien que
sus problemas no se resolverán con los resultados de dos buenos
años, como ocurrió recientemente». En ese sentido,
señaló: «Creemos que la Argentina puede alcanzar
una situación normal, pero todavía le queda un largo camino
por recorrer».
En la misma conferencia de prensa, Rato explicó ayer que la tercera
revisión no fue aprobada a tiempo debido a que el Gobierno argentino
«no cumplió, por diferentes razones» con algunas
de las metas relacionadas a las reformas estructurales. «Entonces,
el Gobierno pidió la postergación de la tercera revisión
y nosotros estuvimos de acuerdo», dijo.
En el artículo «Resurrección» de Jorge Luis
Velázquez (jvelazquez@clarin.com) leemos: «Cuando parecía
terminada, la discusión sobre el superávit fiscal fue
resucitada ayer por Rodrigo Rato. Economía ya había aceptado,
de hecho, el pedido del FMI: el ahorro de la Nación (sin computar
las provincias) que se fijó en 2,4% del PBI para este año,
pasará a 3,2% en 2005. Ahora Rato presiona por un nuevo esfuerzo
fiscal que lo lleve a 4% y sirva para 'endulzar' la oferta a los acreedores.
Su discurso coincide con la postura de los bonistas que piden que el
país haga un esfuerzo final para mejorar la propuesta. Así,
dicen, sería más fácil cerrar un acuerdo».
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