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MUSICA: Notas de Tango (2)
TANGO
Angel Vargas ...
— El aporte inmigrante al lunfardo argentino —
En le universo de los cantores de tango Angel Vargas no tuvo una personalidad arrasadora y tanpoco ocupó un primerísimo lugar como sucedió con otros solistas. Pero su forma de interpretar llenaba (y aún hoy llena) de cariño y ternura a quien lo escuchaba. Su fraseo era bien porteño, algo reo y compadrito, y de infinito buen gusto. Su voz era dulce y pequeña pero varonil y transmitía simpatía.

Angel Vargas, el ruiseñor de las calles porteñas, nació en Buenos Aires el 22 de octubre de 1904. Su verdadero nombre era José Lomio.

En sus comienzos actuó en algunos cines de barrio, luego incursionó por orquestas poco notorias como la de Lando-Matino con quien tuvo su debut oficial en el café Marzoto de la calle Corrientes. En 1931 cantó con José Padula y al año siguiente se produce un primer encuentro con Angel D’Agostino. Luego vino la orquesta de Augusto P. Berto donde se presentaba con el seudónimo de Carlos Vargas, fue estribillista de la Orquesta Típica Victor. Su gran salto pero se produciría con el nuevo encuentro con D’Agostino, trasformándose la dupla en una marca registrada.
Una dupla como las de Troilo-Fiorentino, Tanturi-Castillo que fueron una comunión que en el 40 generaron grandes éxitos y una de las etapas fundamentales del tango. La dupla D’Agostino-Vargas es casi con seguridad uno de los engranajes más perfectos que produjo el tango, quizá comparable a la de Troilo-Fiorentino.
Junto a D’Agostino quedaron registradas versiones antológicas como Gorriones, Trasnochando, Ninguna, El aristócrata, Hotel Victoria y el clásico Tres esquinas.

En 1940 comienzan a grabar para el sello Victor, logrando un éxito tal que se produjo una verdadera revolución que los lanzó al primer plano de la popularidad. El espaldarazo final llegaría en 1942, cuando ingresan a Radio El Mundo. A partir de ese momento, su fama se extendió por toda la Argentina y el Uruguay.
Angelito Vargas muere el 7 de julio de 1959 pero su voz de medio tono canta aun hoy, en el barullo de electro tango, narco tango, tango fusión etcetera etcetera, para quien sepa escucharlo y quiera bailarlo. Una voz que expresa un estado de ánimo del porteño, tanbién del porteño de hoy. Que lástima no poder pasar con esta nota la música  de “Hotel Victoria” o “Tres Esquinas” interpretada por este artista que estaba muy cerca al hombre común que a lo mejor pensaba de poder cantar como él gracias a una cercanía que sólo se produce con los grandes cantores que con humildad regalan su voz.

José Gobello
«El lunfardo es esencial y sustancialmente trasgresor, por eso no tiene reglas».
TANGO
Una gota de lunfardo ...
— El aporte inmigrante al lunfardo argentino —
José Gobello trata el lunfardo como un aporte terminológico de la inmigración de la segunda mitad del pasado siglo. Se ocupa de las expresiones «atorrante» y «pibe». Leopoldo Flumini, profesor de tango y colaborador de PuntoLatino transcribe unos párrafos de Gobello en los que no se descarta que «atorrante» sea un otro aporte de la inmigración.
José Gobello es fundador y presidente de la Academia Porteña del Lunfardo, académico consulto de la Academia Nacional del Tango y miembro de la Academia Nacional de Letras del Uruguay.


Sobre «atorrante» y «pibe» ...

José Gobello define el lunfardo un repertorio de términos traídos por la inmigración durante la segunda mitad del siglo pasado y hasta el estallido de la primera gran guerra y asumido por el pueblo bajo de Buenos Aires en cuyo discurso se mezclaban con otros de origen campesino, y quechuismos y rusismos que corrían ya en el habla popular, conformando un léxico que circula ahora en todos los niveles sociales de las «repúblicas del Plata». Para saborear una gotas de lunfardo dejamos entonces la palabra a José Gobello. José Gobello en su «Nueva y Vieja Lunfardía» cuenta lo que dice la protagonista en el sainete «La Pícara Justina» de López de Ubeda:

«Yo confieso que es éste un tiempo en que el zapatero porque tiene calidad, se llama Zapata, y el pastelero gordo, Godo; el que Enriqueció, Enríquez, y el que es más rico, Manrique; el ladrón, a quien le lució lo que hurtó, Hurtado; el que adquirió hacienda con trampas y mentiras, Mendoza». Esto, se supone, que fue el procedimiento mediante el cual se formaron algunos vocablos porteños. Uno de ellos, que se escucha y se lee bastante a menudo, es «Atorrante».

También en el tango, «Atorrante» es el título de un tango del 1929 con letra de Alberto Vaccarezza. ¿Qué significa Atorrante? Vago, callejero y, generalmente, sin domicilio, que vive de pordiosear. Así lo define la Academia Porteña del Lunfardo y los autores del diccionario de lunfardo. ¿De donde proviene esta expresión? Hay diferentes opiniones. La más acertada es la siguiente:
«A raíz del cólera, el 23 de abril de 1867, se dictó una ley por la cual se autorizaba al gobierno a ejecutar obras de salubridad pública y algún tiempo después se marchó a Gran Bretaña un emisario que adquirió maquinarias y cañerías. El 24 de diciembre de 1868 se probaron las maquinas ya instaladas, y el 4 de abril de 1869 se libró al público el servicio de aguas corrientes. Se dice que a fines del siglo XIX los vagos solían pernoctar en un depósito costero, dentro de los tubos destinados a derivar las aguas del río. Se dice, asimismo, que aquellos tubos ostentaban la inscripción A. Torrent, nombre de su fabricante.» Esta, la historia aceptada universalmente, o casi.
Escribe Gobello que él no pude comprobar si los caños adquiridos llevaban la inscripción famosa y además quedaría por averiguar por qué, si los caños  en cuestión llevaban realmente la leyenda A. Torrent, no se derivó atorrentear en vez de atorrar. Quizá, añade Gobello, sea prudente pensar en atorrar como en una palabra importada, por muy porteña que parezca.

Más porteño que que “pibe”, dice Gobello, no hay nada y lo trajeron los inmigrantes. Pibe proviene de Italia, del dialecto genovés “pivetto”, niño, y éste del italiano “pivello” que significa inexperto, principiante.
Fuente: “Vieja y Nueva Lunfardía”, primera edición, 1963

Más sobre «atorrante» ...


TANGO
«Tango Milonguero» ...
— Por Leopolfo Flumini —
El Tango Milonguero no existe. Leopoldo Flumini, profesor de tango y colaborador de PuntoLatino trata de responder a las siguientes preguntas:
Primera pregunta: ¿Que significa entonces estilo milonguero?
Respuesta: ¡Nada! Porque esta definición históricamente no existe.
Segunda pregunta: ¿Yo bailo entonces, como muchos, algo que no existe y que nunca existió?
Tercera pregunta: ¿De dónde, de quién salió esta definición?
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Ver entrevista exclusiva con Claudio Segovia en «El Tangauta»
Ver elenco de «Tango Argentino» ...
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«Tango argentino» / «Tango milonguero»

Noviembre de 1983: en el teatro de Chatelet de París se estrena el espectáculo “Tango Argentino” de Claudio Segovia y Héctor Orezzoli. “Tango Argentino” obtiene un éxito impresionante.  Como ya sabemos, lo que tiene éxito en París o en Broadway, tiene éxito en todo el mundo: desde París “Tango Argentino” paseará por escenarios de las capitales más importantes del mundo por 9 años. Dije “todo el mundo” … habría tenido que decir “casi todo el mundo”: el exitoso espectáculo de Segovia y Orezzoli se estrenó en Argentina sólo en 1992 y quedó en las carteleras de Capital Federal por algunos días.

¿Por qué menciono la fecha, noviembre de 1983, para introducir este ensayo mínimo sobre el tango “milonguero”? Porque fue con “Tango Argentino” que el tango danza volvió a despertar el interés especialmente en Europa y EEUU.
Quedamos pasmados, fascinados, de este baile lleno de firuletes, ganchos y contra ganchos, saltos, acrobacias varias y giros ejecutados a velocidad centrífuga de lavarropa. Gracias a este éxito los bailarines profesionales de tango empezaron a viajar por el mundo, especialmente por Europa, por la sencilla razón, como me explicó un renombrado profesional que se exhibió en “Tango Argentino”, que ellos en Argentina trabajaban en rojo.  Miles de cursos y seminarios fueron organizados desde el norte hasta el sur del viejo continente. Así seguí la historia, año por año, por casi una década.

Un día, improvisamente, en el mundillo del tango de Europa se escuchó una definición de tango antes desconocida: tango “estilo milonguero”. No pasaron pocos meses que cursos y seminarios de tango “estilo milonguero” se ofrecieron desde el norte hasta el sur del viejo continente y muchos fueron los que, quien más y quien menos, lo aprendieron. Yo, por ejemplo, bailo tango “estilo milonguero”.
“Estilo milonguero” … “milonguero” … ¿Qué significa milonguero? Definición corta de milonguero: milonguero es el porteño quien frecuenta asiduamente las milongas, es decir el salón de baile.

¡Ojo! En las milongas frecuentadas por los indígenas no se baila solo tango, milonga y vals. El milonguero baila también jazz, swing y ritmos tropicales. El milonguero es un bailarín completo. Reproduciendo lo que me comentaron los milongueros mismos el bailar asiduamente no es la única condición necesaria para ser definido milonguero. El milonguero tiene un código propio de portarse; un código que para nosotros y los argentinos de hoy es antiguado y, a decir la verdad, un poquito raro. A quien le interesa saber más sobre este tema, PuntoLatino publicó un artículo en el cual se puede leer la descripción de Carlos Estévez, alias Petróleo.

Ahora que sabemos que significa milonguero, nos sale la pregunta, porqué el sustantivo milonguero se convierte en adjetivo para tener una relación con un determinado estilo de bailar tango.

Primera pregunta: ¿Que significa entonces estilo milonguero?
Respuesta: ¡Nada! Porque esta definición históricamente no existe.
Segunda pregunta: ¿Yo bailo entonces, como muchos, algo que no existe y que nunca existió?
Tercera pregunta: ¿De dónde, de quién salió esta definición?

Respuesta: gracias a “Tango Argentino” venimos en contacto con el tango danza bailado para agradecer al público sentado en el teatro. Muchos invirtieron tiempo, energía y dinero para aprenderlo, en Europa y viajando a Buenos Aires.
En Buenos Aires visitaron las milongas. En las milongas pero no estaban los bailarines profesionales de show sino los milongueros, los cuales … ¡sorpresa! bailaban otro tipo de tango: fuerte abrazo, pecho a pecho. La mujer carga sobre el hombro derecho del hombre. Contacto de ambas sienes. Mirada opuesta.

Este tango apasionó a muchísimos aunque no a todos. Unos de estos turistas del tango que ya enseñaban en Europa lo importaron a su propio país con el nombre de tango “estilo milonguero” porque lo había visto bailar a los milongueros.
Hay pero una cuestión: los turistas del tango, como los demás turistas que dan vuelta por las capitales del mundo, no se aventuran en los barrios fuera del centro por diferentes razones entre las cuales los escasos conocimientos del idioma, de la cultura local, de la topografía de la ciudad, de la historia del tango y en fin por cuestión de seguridad personal. El turista del tango así pudo sólo ver como bailaba el milonguero del centro. No pudo admirar el baile de los demás milongueros que frecuentaban las milongas de los barrios periféricos, como por ejemplo, Villa Urquiza y Mataderos, y que bailaban de otra manera, con otro tipo de abrazo.

En Buenos Aires Capital Federal y en Gran Buenos Aires hay diferentes maneras de bailar tango y todas deberíamos definirlas “estilo milonguero” porque bailadas por milongueros.
Harán trece años que yo escuché, presente en una conversación entre milongueros de los barrios periféricos, mencionarles una manera diferente de bailar en el centro de Capital Federal. A esta manera ellos le decían “estilo del centro” o bailar apilado. La definición apilado, para quien le interesa, es una expresión del mundo del “turf”; la manera con la cual el jinete se distiende, se apila, por encima del puro.
Algunos dicen que este estilo nació allí por el 1990! Yo prefiero dar crédito a quien vivió el tango desde casi su comienzo hasta nuestros días: Petróleo.

Petróleo, comentando las diferentes épocas de la historia del tango, lo ubica en 1925 y lo describe como sigue: Nueva postura en la toma. Se juntan los pechos del hombre y de la mujer,  se separan las piernas formando un ángulo de 35 grados porque de esta manera hay más espacio entre las piernas para poder hacer y lucir mayor cantidad de arabescos y figuras.
Es interesante que los milongueros cuando conversan de tango entre ellos no llaman a este estilo de tango “milonguero”. Los mismos milongueros, pero, si salen al mercado lo llaman “tango milonguero”. Hay hasta milongueros que para ganarse unos mangos en Argentina y sobretodo en el extranjero han cambiado el abrazo en el baile para entrar en el mercado del tango “milonguero”.

A mi personalmente, sea como sea, este estilo de tango “milonguero” o “del centro” o “apilado” que se llame, me encanta bailarlo.
«Tango Argentino»

TANGO
«Canyengue» ó el tango de los negros ...
— Uno de los elementos africanos del tango —
Leopoldo Flumini, profesor de tango y colaborador de PuntoLatino se ocupa en esta entrega de uno de los elementos africanos del tango: el canyengue ó tango de los negros. Canyengue es la esencia pura del comienzo del tango; sus orígenes se remontan aproximadamente al año 1900. «Canyengue» es palabra afro y se pronuncia CAÑENGUE y su significado CAMINAR CANDENCIOSO. Es un baile picaresco y sensual, es una experiencia incomparable. Sus movimientos son cortados y marcardos, sus compases son 4x8, luego con el pasar del tiempo se fueron limpiando partituras hasta llegar al tango actual de 2x4. [Fuente: abctango.com.ar]


El tango de los negros

Si se habla del tango de los negros no podemos evitar de pensar en el origen de esta danza, en la pregunta: ¿cuándo nació el tango? Pregunta fácil, respuesta difícil. Francamente no podemos festejar el aniversario del tango en cuanto no hay una fecha de nacimiento acertada. Sin embargo, los estudiosos en general están conformes con ubicar la fecha de nacimiento del tango alrededor del 1880.
Eran aquellos los tiempos en los cuales las caravanas tras de haber cruzado la Pampa se paraban a la orilla de Buenos Aires y se ponían en círculo, más o menos como las de los «cow boys» en las películas de John Huston. De noche aprendían el fuego, pisaban la tierra con las botas ... hacían música y bailaban. Muchos de ellos eran negros.
La zona donde las caravanas se paraban era conocida con el nombre de «Corrales Viejos» y hoy se ubica en Parque Patricio, barrio de Capital Federal.
No sólo en «Corrales Viejos», también cerca de las casernas militares, en las carpas o casas donde se reunían prostitutas y soldados criollos jubilados, negros liberados y mulatos, y en el barrio de Montserrat, llamado barrio del mondongo, donde el negro bailaba candombe y transpiraba tango, tenemos que buscar las raíces afro argentinas del tango así como lo conocemos hoy.
La música del tango en sus albores era simple, sin retintines, alegre, con ritmo del 2 x 4, rápido y divertido. Los movimientos del cuerpo eran libres y tenían reminiscencias africanas. A la forma de baile que nació le se dio el nombre de canyengue. Velocidad, las rodillas flexionadas, quebradas, cortes, calambre, tropezada, la mano derecha del hombre sobre la cadera, o mejor dicho apoyada sobre el trasero de la mujer, la mano izquierda del hombre que detiene la mano derecha de la mujer y la pone por encima del lato izquierdo de su cintura … estas son las peculiaridades del canyengue. Hay descripciones de aquel entonces en las cuales se cuenta que algunos se atrevían a bailar solo con el contacto de la cabeza o de la boca.
En el baile del canyengue, tango cargado de sensualidad con reminiscencias africanas, a diferencia de los demás estilos nos permitimos todas las disociaciones posibles del cuerpo: desde la cabeza que puede cambiar la postura, la columna, la cintura y las rodillas, hasta los codos pueden articularse.
Hoy se puede aprender a bailar canyengue. Sin embargo tenemos que pensar que en las milongas de Buenos Aires este estilo tiene la mala reputación de ser danza grotesca y «cosa de negros» y consideramos también que los profesores que realmente saben son muy pocos y que muchos son los chantas que lo venden.


José Sebastián Tallón
© temperleyweb
MUSICA
Serie: «El tango de ...»

El tango del Cívico

José Sebastián Tallón hace un retrato de El Cívico:
“… El Cívico, que transitaba de los veinticinco a los ventiocho de su edad, vivía en la pieza número 13 de El Sarandí, conventillo ubicado en la calle epónima, entre Constitución y Cochabamba. Su profesión consistía en la explotación de la mujer, La Moreira, y en la pesca y tráfico comercial, al contado, de pupilas nuevas. Él era de ascendencia italiana meridional, albaneses (ndr: comunidad de origen albanés que vive en la provinicia de Palermo, Comune di Piana degli Albanesi, Sicilia); ella hija de andaluces gitanos. No es necesario pintar a «El Cívico» como un buen mozo excepcional, porque la clave de su primer éxito, ya se sabe, estaba en la seducción, pero una seducción indispensable, hechichera de su físico. La segunda clave estaba en la astucia – viveza -, en la frialdad criminal disimulada, en el arte de la daga, en el coraje. En él se ve claro el tipo compadrito guapo. La tercera clave estaba en su “simpatía”, en sus costumbres de adinerado, en los finísimos modos de su trato social, en sus aptitudes famosas de bailarín, en su labia. Rendía culto a todo lo criollo. Lo era y trataba de serlo mucho más. Fuera de su propio ambiente rufianesco no usaba términos del caló. El caló y el lunfardo lo hablan con más frecuencia los secuaces, generalmente, que los hampones mismos. Se decía hombre de Alem y de Yrigoyen, pero yo no comprobé en ningun caso, durante mi expedición a los amorales del bajo fondo, interés político sincero. No le faltaba voz para cantar y era buen guitarrero.
En el conventillo su habitación relucía como en una calle opaca de vidriera de una joyería. Algunos muebles Luis XV, con moñitos y muñecos. Almohadones pintados por amigos suyos en la cárcel. Retratos de él en profusión, en lo que aparecía en trances de cantor o decorativamente, jugándose, como bailarín, en un corte o en una quebrada; o si no con otros cafishios, en fiestas campestres. Sobre la cabecera de la cama los retratos de los padres de La Moreira, y a los costados dos largos tarjeteros, con recuerdos de Andalucía para ella y saludos para él de Ushuaia. En una cola de crin, peines y peinetones. Una lámpara a querosén de gran tamaño, que El Cívico prestaba a los vecinos, cuando en el patio había bailongo …”
(Fuente: La mala vida: retrato de “El Cívico”, de José Sebastian Tallon, “La historia del tango”, vol. 1, editorial: Corregidor.)

¿Qué consideraciones podemos sacar de la decripción de éste personaje relacionado de una cierta manera también a la iconografia del tango?

El cívico es un personaje urbano y se úbica alrededor de 1905. Se llama cívico en cuanto, siendo hombre de Alem y de Yrigoyen, hacía parte del partido político Unión Cívica Radical (UCR), fundado en el 26 de junio de 1891 por Leandro Além. Hipolíto Yrigoyen de UCR fue presidente de la República Federal Argentina en los periodos 1916 – 1922 y 1928 – 1930. Leandro Além fue un líder popular que arrastraba multitudes y era el representante de las clases más populares. La política del UCR atraía así a muchos inmigrantes. Entonces me suena lógico lo que Tallón dice acerca de su ascendencia no criolla y de su interés político. El Cívico tenía amparo político porque la cobertura política les solucionaba unos cuantos problemas legales. Fungía más bien como guardaespalda de los políticos y no por casualidad los nombres de unos amigos suyos estaban inmortalizados en los prontuarios de comisaría.
Y a propósito de luz y tango … cuenta Tallón que cuando en el patio había bailongo, El Cívico prestaba a los vecinos una lámpara a querosén de gran tamaño … para hacer luz! Para deslumbrar lo más posible el centro y los rincones del patio. Las velitas por encima de las mesitas que se ven en muchos lugares de baile en Europa en aquel entonces no se usaban para iluminar a los lugares de baile y hoy me parece que, en Buenos Aires como en el resto de Argentina, las velitas sirvan sólo encima de las tartas de cumpleaños y en los cementerios.

¿Cúal es el tango que baila El Cívico? Según el retrato que acabamos de leer es el mismo del guapo de Borges: orillero.



Borges y Piazzolla
Víctor Wladimir © Biblioteca Atalaia
Borges & Piazzolla
Canyengue
MUSICA
El tango de Borges ...

— Leopoldo Flumini —

¡Tango! Cuando empezé a interesarme en el tango pensé de poder definir con ésta única palabra un baile, una manera de cantar, de hacer poesía, el folklore de una ciudad, perdón, de dos ciudades, etc., etc. Me equivocaba. Siendo aficionado al tango danza digo “tango” y pienso en el baile. Sin embargo, a pesar de esta limitación, digo tango y me parece estar parado en frente de una jungla de definiciones y adjetivos llenos de fascinación y al mismo tiempo amenazadores.

En Buenos Aires, donde hasta unos muy pocos años atrás se rechazaba el tango de Piazzolla (como música para bailar), hoy hay lugares donde se bailan “Neo Tango”, “Narco Tango”, “Tango Joven”, “Electro Tango”, “Tango Cool” … y quizá cuantas otras formas cuya definición no conozco. En otros lugares de Capital Federal se cultiva exclusivamente el tango de las décadas del trenta, del cuarenta y del cinquenta aunque, en muchos casos, con efectos de luz y selección musical adecuados a los criterios de Europa y EEUU.

La historia del tango es corta y, lástima, en unos casos contradictoria. Sin embargo es relativamente rica de documentos, ilustraciones, recuerdos … y creencias.

Borges, el cívico, el guapo, el compadre, el compadrito, el cafishio, el prostíbulo y los lugares donde se bailaba … historias, personajes, anécdotas ... ¿Estas historias y anécdotas, estos personajes a cuál tango o, mejor dicho, a cuál forma de tango se refieren?

El tango de Borges
Me encantan los versos que se leen en “Para las seis cuerdas”. En sus versos dedicados al tango Borges  describe al guapo. El guapo era un criminal que entre otras cosas explotaba a las mujeres. Borges, descendiente de una familia con tradición militar y el primero que no fue militar, pinta el guapo de otra manera. El guapo de Borges, siguiendo su descripción, con el alma comedida, capaz de no alzar la voz y de jugarse la vida, es un hombre de coraje que tiene el carisma de un héroe y, quizá sin saberlo, está ligado al concepto de sangre hispánica. El guapo de Borges es más bien la figura del compadre ligado al campo que por temperamento y sentido del honor poco tiene que hacer con el compadrito, figura de la ciudad y recorriente en el tango. Leyendo los versos “Para las seis cuerdas” me parece – es mi opinión muy personal – que el guapo de Borges no transpira y que cuando cae herido a muerte no se embarra de polvo, no está salpicado de sangre. Muere, escribe Borges, “como si no le importara” y yo me lo imagino que muere con la melena aceitada y el traje bien planchado.

Hay quien dice que Borges tuvo experiencia directa de aquel mundo y del tango. Hay quien dice que él no tuvo ninguna experiencia directa y que conoció este mundo sólo por relatos. No sabiendo en quien confiar a lo mejor tomo como referencia lo que Borges mismo escribió a tal propósito:

Yo creí, durante años, haberme criado en un suburbio de Buenos Aires, un suburbio de calles aventuradas y de ocasos visibles. Palermo del cuchillo y de la guitarra (me aseguran) por las esquinas, pero quien poblaron mis mañanas y dieron agradable horror a mis noches fueron el bucanero de Stevenson, agonizando bajo las patas de los caballos, y el traidor que abandonó a su amigo en la luna, y el viajero del tiempo, que trajo del porvenir una flor marchita, y el genio encarcelado durante siglos en el cántaro salomónico, y el profeta velado de Jorasán, que detrás de las piedras y de la seda ocultaba la lepra. ¿Qué había, mientras tanto, del otro lado de la verja con lanzas? ¿Qué destinos vernáculos y violentos fueron cumpliéndose a unos pasos de mí, en el turbio almacén o en el azaroso baldío? ¿Cómo fue aquel Palermo o cómo hubiera sido hermoso que fuera?
(Prólogo de Borges para el libro escrito por él mismo “Evaristo Carriego”, Alianza Editorial, 1998. Primera edición 1930).

A pesar de todo, mi pregunta es: ¿Qué tango bailaban los guapos que Borges ubica en la época entre 1890 y el comienzo siglo XX? Considerando la época debían bailar el tango que pasó a la historia como orillero, en cuando orilleros eran ellos que vivían en las orillas de BsAs.

¿Cómo se identifica el baile del tango orillero? Si el canyengue (a éste propósito de canyengue invito al lector de leer mi artículo sobre éste estilo ya publicado en PuntoLatino) nació entre los negros, el orillero aun teniendo el mismo origen se creó entre los blancos que vivían extra muros. En el orillero el nivel de disociación desciende por debajo de la cintura, y aquí van a predominar los voleos, los ganchos (del hombre) y las grandes figuras, donde las rodillas serán  una de las claves de disociación. Se busca la elegancia tratando de no mover el torso. Si el negro con su canyengue juega al blanco de la orilla, al juego le añade una fuerte componente  de competición subrayando su baile con voleos, los ganchos (del hombre) y por supuesto el corte y la quebrada.

¿Qué son el corte y la quebrada?
Eran estas figuras creadas por los negros en su baile  suelto. El bailarín detenía su avance bruscamente, y ésto era el corte para realizar movimientos bruscos en los que quebraba el cuerpo. De ahí la expresión “quebrada” para definir este movimiento. El compadrito, nuevo habitante de los arrabales, producto de la inmigración, iba a adaptar estas figuras en una novísima danza de pareja abrazada. Aparecerían  aquí esos movimientos, pero de a dos en un solo abrazo, y con una música que en principio no debe haber sido el tango, sino cualquier otro bailable de la época. Y esta danza habrá provocado seguramente la necesidad de una música hecha a la medida: el tango criollo.

En mi próximo artículo escribiré una nota sobre el tango y el cívico.
Hasta la próxima, entonces.




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