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Marta Gómez (Colombia)
PuntoLatino

Marta Gómez el 6 de febrero 2009 en el Moods de Zúrich
Foto © Paulo González / Lorena López

ENTREVISTAS
«La música clásica me gustaba pero no era lo que yo quería hacer» — entrevisa de PuntoLatino a Marta Gómez
— Zúrich, 5 de febrero 2009 —
— Por Gloria Lorena López y Paulo González Ramírez de PuntoLatino

Hola Marta, ¿cómo estás?
Bien bien, gracias.

Ya terminas la gira, ¿cansada?
Sí, la última fecha es mañana, han sido veinte días, veinte y pico, cansada, no sé, es mercadeo, es rico estar acá y es rico estar en la casa también. Pero no estoy particularmente cansada.

Estuviste en el coro del Liceo Benalcázar, en la ciudad de Cali, Colombia, cantas desde pequeña, y después en la
Universidad Javeriana.

Sí, desde los cuatro años estoy en ese coro, por 10 años, pero en 1995 mi familia se mudó para Bogotá, y entonces allí ya empecé en la Universidad Javeriana y es que me habían dicho que en la universidad se hace una cosa bien interesante, que es que por las tardes puedes estudiar música, así no hayas terminado el colegio, como la música no es como la arquitectura, que necesitas ver todo en el colegio, en la música hay muchas cosas que no necesitas aprender en el mismo colegio, entonces podía ir a la universidad por las tardes. Durante seis años iba por la mañana al colegio y por las tardes a la universidad.

Luego ganaste una beca en la Berklee College of Music en Boston.

Sí, pues, llegó. Yo sabía que lo que quería hacer no era música clásica, me encanta pero no es lo que yo quería. Y la Universidad Javeriana se enfocaba en ese tiempo solamente en música clásica. Entonces ya estaba pendiente de cosas en Estados Unidos, en Europa no miré tanto, básicamente Estados Unidos era el enfoque de muchos de los músicos de mi generación, y ahí fue donde apliqué para la beca y me la gané. Y eso fue en 1999.
Y cuándo supiste que tu música no era la clásica sino otra, la música popular latinoamericana.
Como una vocación. Igual como los niños que desde pequeños saben que quieren ser médicos, es como una cosa que es más fuerte que uno, nunca fue una elección. Lo que sí han sido más o menos elecciones, bueno, qué voy hacer, qué voy a tocar, todas esas cosas pero no sé, no me movía el corazón la música clásica, o sea, yo, desde que tengo seis años estoy componiendo canciones, trabajando en la música, ganándome la vida desde que soy muy chiquita, en comerciales, cantando misas, o sea, para mí mi destino era la música, no sabía entonces qué clase de música, mira, cuando estás más joven cantas pop, quieres ser como Shakira, tienes un símbolo, pues para seguir, como rock o el pop, yo obviamente pasé por eso, pero yo sabía que la clásica no, lo que más me gustaba era lo folclórico, ¡Brasil! Lo que sabía es que no iba a ser cantante clásica.

Tuviste a alguien que te guiara.
No, bueno, mi familia quería que fuera cantante de ópera. Y yo no. Además de que le tengo mucho respeto, no tengo el instrumento para cantar así. Eh, pero, más bien como ídolos, había visto una entrevista de Juan Luis Guerra en donde él decía que había ido a Berklee y según él había encontrado su camino. Y yo me dije, pues yo también. Pero no alguien de la familia que me dijera, qué tal si pruebas este instrumento o qué tal si haces eso o lo otro, fue más o menos yo solita.

Tú decías en una entrevista  que le debías tanto a una persona, a Florencia Rengifo de Borrero, cuéntanos.
Sí, ella fue la directora del coro, y ella es todo, para mí es mi parte musical, pero ella no era de darme consejos prácticos, o sea, ella no me decía por qué no estudias tal cosa... bueno, sí un poquito me guiaba pero no tan directamente, es como si a los niños les dices que hagan algo y no lo quieren hacer, entonces ella me decía, haz esto o haz lo otro. Yo empecé con ella, era su niña consentida, fui la solista del coro por diez años, entonces lo que hacíamos era en la mañana estar en el colegio y por las tardes me iba a su casa a estudiar guitarra y a cantar y todo. Ella sí fue una influencia porque me mostraba, ella me decía esta es Mercedes Sosa, porque en mi casa no había mucha música, porque mis papás no han sido coleccionistas de música, les gusta pero no me mostraron cantantes. Y sí, más adelante me dijo que porqué no me metía a clases de técnica vocal, que ella no las daba, ella no estudió música, cómo se dice, ah sí, empírico,  pues sí, no tenía la técnica para enseñarme. Y claro, en el coro sí cantábamos de todo, era un coro profesional, ópera, música latina, era el coro de Cali, recibíamos al presidente, al papa; música de todo cantábamos, argentina, cubana... y en su casa oyendo a Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa, pues en su casa yo tenía una biblioteca abierta para mí.

Y entonces...

Pues yo pienso en el exilio como en una etapa. Acababa de salir, tenía 19 anõs, me fui a la universidad de los sueños, donde están los mejores profesores, vivir sola después de estar con los papás, y para mí cada día era un día feliz, los extrañaba pero yo estaba en mi casa, ya cuando pasa el tiempo empieza uno a sufrir el peso de la soledad, que es el precio que nosotros los músicos pagamos, porque siempre estamos solos, no estamos con la familia, a veces no podemos ir cuando queremos, ese peso ya lo estoy viendo mucho más adelante y cada vez se hace más fuerte; pero en la universidad desde el principio fue espectacular, y uno no lo puede creer, yo llegaba y cada día quería tomarme una foto, claro, para una persona que ha estudiado música en Colombia, con todas las limitaciones que se tiene, y llegar a una escuela que te ofrece absolutamente todo, yo era la más... (suspiros) yo me pasaba todo el día pegada a los profesores, pues eso le pasa a todos, y en Colombia uno está más relajado, y en su casa tiene sus amigos, en cambio en la universidad estás para estudiar, salías a todos los conciertos que había, tomando cuanta clases se podía, entonces en principio fue lo mejor, ya cuando uno se gradúa de la universidad ahí hay un despegue muy fuerte, está la vida verdadera donde no está el centro que fue la escuela.

Pero antes estuviste en Canadá.
Sí, fue un requisito que nos pusieron mis papás. A nosotros, los tres hermanos, que apenas nos graduáramos del colegio estudiáramos inglés. ¡Y felices! Ellos nos dijeron, tienen que aprender inglés, las bases del colegio no son tan buenas y así que a estudiar, y cada uno a su tiempo.

De cuándo eres una extranjera, lo sentiste.
Lo siento todavía, lo que pasa es que nunca fue muy fuerte porque mi situación de emigrante era muy diferente, yo fui a estudiar mi carrera, me gradué de una universidad de ahí, soy músico, tengo el respeto, digamos que nunca me fui ilegal, de que no estoy trabajando en un restaurante donde me tratan mal, o sea, tengo el privilegio de que mi emigración es muy distinta de la emigración de la mayoría de la gente que se da. Por no tener oportunidades en sus países. Yo me fui de Colombia porque quería estudiar, no le temía a Colombia y quiero volver y tengo esa idealización que otra gente no tiene. Claro que yo viví ese cambio. Y es que en Estados Unidos sobre todo en Nueva York, es muy abierto para el emigrante. Todos son emigrantes. No hay nadie que no sea un bicho raro en Nueva York, claro, en una ciudad más pequeña como puede ser Boston, ahí si sientes el rechazo o lo que sea. Claro, en la universidad donde yo estudié el 40% de los estudiantes son extranjeros, ya en otras universidades donde la mayoría son norteamericanos. Pero en la que yo estuve no. Y menos con el acento que tú tienes, por ejemplo, allá está el brasileño, el argentino atrás, el africano en frente y tú por allá, y el estadounidense es el raro. Nunca les ha molestado el acento que uno tiene, con tal de que tú cantes y ya. En cambio si estudias derecho y negocios, entonces tienes que dominar totalmente el idioma y mezclarte con la cultura. Pero nosotros entre más acento tengamos, mejor.

Entonces tienes esa idealización de volver a Colombia.
Pues mi sueño es volver o a Colombia a alguna parte más cálida, yo me siento muy latina, incluso en España me siento más a gusto que en Estados Unidos, es muy difícil, cuando uno sale de su país ya se tiene las dos visiones, se tiene lo bueno de un lado y lo malo del otro y quieres combinarlo, entonces yo quisiera tener mi vida en Estados Unidos pero con mis amigos en Colombia, pero no se puede porque la carrera lo obliga a uno a estar lejos. Pero yo también siento que no es para siempre, a Estados Unidos adoro, yo he hecho mi carrera ahí como no la hubiera podido haber hecho en Colombia, pero siento que la calidad de vida de Latinoamérica es la que yo quiero tener . Pero sí es el sueño de todos nosotros, vivir en Colombia pero ganar la plata que ganamos afuera (Risas).

El proceso...
Es muy raro, es muy lindo el proceso, cuando te pones a ver cada cosa que ha pasado, y mucha gente te dice, sí, estabas en el lugar indicado y en el tiempo perfecto, pero no es que llegué a los Estados Unidos y alguien me descubrió como le pasa a las cantantes de pop o algo así, yo llevo cantando desde que tengo cuatro años de edad, yo en el coro trabajaba, nunca fue un hobby, nosotros trabajábamos y nos pagaban un sueldo por cantar, entonces te acostumbras a que esa es la vida,  y tiene un montón de sacrificios en especial el ser cantante a diferencia de otros instrumentos, y cuesta mucho, más a mí que me gusta tanto compartir con mi familia, charlar o gritar en los partidos, ¡no podía!,  pero... cuando uno mira para atrás como que se le olvida, sí, las puertas que se te cerraron y las oportunidades que no se tuvieron, pero... yo pienso que con trabajo uno va logrando todo. Y ya llegué a Berklee, pero para llegar a ese momento ya llevaba una carrera de muchos años y es muy difícil porque uno está en constante lucha con uno mismo; soy compositora, yo estoy desnuda frente a la gente, y si a la gente no le gusta pues no le gusto yo, porque no le gusta mis canciones que es lo que yo pienso o no le gusta mi voz que es lo que yo he trabajado. Lo que es diferente si tocas música de otra persona porque te pueden decir es que el compositor es malo o a lo mejor es que me tocó cantar con una cantante que canta terrible. Pero en mi caso si es como estar desnuda.

Ahora nos dijiste que escuchabas a Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, seguramente Víctor Jara y Violeta Parra. Tenemos aquí una gran influencia en tu música.
Por supuesto, por supuesto. Para mí la letra es lo más importante en la música, siempre lo ha sido, desde que estaba chiquita. Precisamente por eso no sentía tanto con los Beatles ni con Bob Marley, ahora me encantan, pero yo cuando chiquita no los oía, no lo entendía pues no tenía ningún sentido. La música clásica me gustaba pero no era lo que yo quería hacer, la entiendo pero no me comunica como la canción, una persona que me esté diciendo algo, para mí es lo máximo, claro, todo lo que yo oía de niña es lo que me hacía pensar, me acuerdo la primera vez que oí a Silvio Rodríguez, tenía como doce años, no fue como que él me influenció y me metió ideas revolucionarias en la cabeza sino algo diferente. Me acuerdo una vez en que mi hermano me regaló un «cassette», y había una canción que se llama Canción en Harapos, y fue un cambio completo, porque en el coro dice él, qué fácil es trascender, con fama de original, pero se sabe que entre los ciegos el tuerto suele mandar... que bien prepara su máscara el pequeño burgués; de qué fácil es ver la vida desde el lado confortable. Y esa era mi vida, una vida muy cómoda, pero sentirme culpable por eso, y no es que yo me dijera que este tipo tiene razón, sino que me dije esto es lo que yo he pensado toda la vida. Sí, están las baladas de amor de otros cantantes, cuando te enamoras y cantas a Franco de Vita y Ricardo Montaner porque eso es lo que estás viviendo, pero los cantautores siempre han sido para mí la fuente principal de inspiración,. Y yo escribía  siempre muchos poemas, que a mi país, que a mi Colombia, siempre ahí, como muy social desde chiquitica.

Marta con nuestra redactora Lorena López
Marta con nuestro redactor Paulo González
ENTREVISTAS
« ... Lo que no quiero ser, es negativa ... »
— Continuación de la entrevista —

Cómo defines tu música?
Es que no es latin jazz, es que en Estados Unidos no se es muy abierto, aquí son más conocedores. Allá es como lo que no es estrictamente folclórico y lo que sí, y mi música no es estrictamente folclórica, porque mezcla otros ritmos, yo no soy de pronto una persona mayor cantando con la voz folclórica, pero lo más seguro es ponerme en jazz. Pero yo no me considero ni remotamente una cantante de jazz, y sí, es difícil el termino world music que tampoco me gusta, pero sería un poquito dentro de lo que yo estoy, porque no es tan folclórico ni mucho menos pop, pero por ejemplo yo crecí escuchando a cantantes de pop, o sea que mi voz es más similar a la pop que a la música folclórica, entonces es como canción, pienso, canción latinoamericana.

Y...
Pues estaba siempre presente pero no sabía. Lo que no quiero ser, es negativa. En Estados Unidos siempre traté de hacer canciones sociales fuertes, entonces la rabia siempre estaba contra Colombia, contra el gobierno, contra la guerrilla, contra el ejército, entonces me puse a pensar, lo que yo estoy haciendo es ponerle más violencia a lo que está, pues decidí conscientemente no ignorar lo que pasa en mi país porque no puedo ignorar que estamos en guerra, por más que me guste hablar de lo lindo que es Colombia, de lo maravillosa que es; también muestro las dos realidades, no me gusta la gente que dice, «no en Colombia no estamos en guerra», por supuesto que estamos en guerra, llevamos muchos años en guerra civil, la generación mía, la de mis padres y la de mis abuelos, ¡no han visto un día entero de paz!, entonces sí hablo de eso, lo que si decidí fue contarlo de una manera amable, entonces no voy a contar la historia de la persona que recoge café y apenas gana un peso, pero sí quiero contar que esa persona aún si no gana el peso está contenta, coqueteando, tiene tiempo para ver el paisaje, porque también todo eso es real. Entonces uno como sí escoge de qué hablar, no me ha gustado hablar de mí únicamente, como muchos cantautores que más bien el viaje es más interno, yo obviamente que tengo mi personalidad y todo, pero me gusta contar historias porque me inspiran más que la vida mía, contar la historia de alguien que trabaja, cantarle a un niño que está trabajando en las minas de carbón en Bolivia, eso es lo que a mí más me inspira y le pongo también mi visión, pero tratando de no quejarse, por ejemplo cuando tú ves a Colombia o a otro país de Latinoamérica, tú no ves a un niño quejándose. Quienes nos quejamos somos lo demás, porque no es justo que un niño esté trabajando y menos en una mina, pero como él no vivió otra realidad pues él no está triste, él no está llorando ni te está diciendo que la vida es lo peor del mundo, él te dice, pues bueno, esto es lo que hago. Y eso es lo que a mí me gusta recalcar, más que las cosas mías.

Tú dices que la música para ti, la música que a ti te gusta, es buena si dice algo, si no, no cuenta?
No, lo que pasa es que la música es muy abierta. Hay momentos en los que uno quiere bailar  y se va a bailar merengue o regaetton y ahí no estoy pensando, en sí me está diciendo algo que me va a cambiar la vida. Me pasa lo mismo con las películas, hay días en que tú quieres ver una película rosa que te haga llorar y días en los que quieres ver un documental que te haga querer cambiar las cosas. A mí lo que no me gusta es cuando la gente se encierra solamente en, por ejemplo, entretenimiento. En las radios no hay espacio para cantautores sino un espaciecito de una hora a la semana. Eso es lo que no me gusta, no tanto por nosotros, pero por la gente. Es que todos necesitamos la música. Y yo te lo digo porque a mí me pasa. Yo no oigo mis canciones todo el día, a veces quiero hacer yoga y entonces pongo música instrumental de la India o hay momentos en que digo "ay que rico ir a bailar con mis amigos" y me voy a oír merengue. No tengo todo el tiempo que estar oyendo a un cantautor que me esté cambiando la mentalidad, pero sí me hace falta y a todo el mundo, lo vivo día a día. Cuando canto mis canciones siempre hay alguien que dice, "gracias por decir lo que yo estaba pensando", como a mí me pasa con otros cantantes o compositores. O sea que por lo que peleo no es por que no existan símbolos como Shakira, Ricky Martin, ¡perfecto! sino para que también a nosotros se nos dé acceso a las emisoras y que pueda ser elección de la gente. Así como yo puedo escoger, que todos escojamos, que nos metan todo el día el mismo cantante o la misma canción, que aparte no nos dice nada.

¿Tú no crees que tal vez muchos cantantes que ahora pertenecen a esa onda que llamamos "música comercial" empezaron como tú y después se vieron en ese otro camino? ¿Hay una frontera bien definida entre la música comercial y la independiente?
Hay una línea frágil y eso depende de varias cosas y obviamente cada persona es distinta, pero depende de varios factores, sobre todo de la calidad de vida que tú quieras llevar. Yo tengo amigos que empezaron conmigo cantando música protesta y que ahora hacen jingles para televisión o trabajan haciéndole arreglos musicales a gente que no canta, como por ejemplo a modelos. Tienen una casa enorme con su carro y con su perro. Eso yo no lo haría por principios. Si yo tuviera que hacer algo así pues escojo otra profesión o me metería a hacer otra cosa con la música, como por ejemplo enseñar. Tú no le puedes pagar universidad a tus hijos haciendo música como la que yo hago, ¡o con suerte pues! Pero estamos hablando de proporciones económicas totalmente diferentes. Estamos hablando de un producto comercial que representa miles y miles de dólares, contra lo que nosotros hacemos en lugares pequeños, nosotros nunca llenamos estadios. Pero eso no es mi objetivo de vida, no te voy a decir tampoco que es la pobreza, sino ser feliz y poder hacer lo que me gusta, y como lo he logrado, por esa razón nunca me iría para otro lado. Si yo te dijera "llevo diez años de carrera, luchando, metiéndole todo y no he podido, nunca me han pagado un concierto, tengo que trabajar en otra cosa", ahí por ejemplo, yo diría "bueno, será que me meto a cantar otra cosa", pero como afortunadamente lo he logrado. La plata realmente es lo que mueve esa industria a un nivel alto. Yo lo respeto pero no podría cantar otra música o irme a un grupo de pop o algo así. Primero por lo que les digo y segundo, porque creo que la música debe ser honesta y creo que ni me iría bien, así yo lo decida y me haga una cirugía, me meta a un gimnasio y pues como soy afinada, voy a cantar pop, a lo mejor no vendería ni un disco, porque no es sincero. Eso le pasa a muchísimas mujeres que tú ves y dices: pero tiene todo, es linda, es simpática, tiene un buen cuerpo, tiene carisma, tiene buena voz, ¡pero no le va bien! Tal vez porque su interés está en lo económico o en la fama pero no en la música.
Por otro lado hay personas que como Shakira, Juanes, Carlos Vives o gente que hace música más comercial están ahí no solamente porque son bonitos sino porque han trabajado y ellos se lo creen. A mí me gusta creer eso, les tiene que encantar porque eso es lo que nos venden, que les gusta lo que hacen.

Tu música es pensante, piensa por sí sola y tú nos has dicho que tú llenas salas con gente a la que le gusta pensar, pero no llenas salas grandes nos dices además. ¿Eso quiere decir que esta sociedad no piensa mucho?
No, lo que pasa es que el poder que tienen los cantautores es tan enorme que nos han echado de países, nos han clausurado radios. Si un cantautor no tuviera poder político, a nadie le importaría. A ningún político le hubiera importado en la historia de la humanidad que ahí estuvieran Mercedes Sosa, Víctor Jara, Silvio Rodríguez, Juan Luis Guerra (a J. L. Guerra le han censurado canciones en República Dominicana). Lo que hacen los medios es meternos canciones para bailar y para que no pensemos, pero a la gente le gusta, la gente lo necesita. Pero es pensar también a un nivel básico, mi música no es tan filosófica, la poesía es bastante sencilla. No es tanto el pensar sino el sentir. Si yo te canto una canción que habla de Colombia, a ti no te va a hacer pensar una hora sobre la situación política de Colombia, sino más bien decir "yo también soy de Colombia, también tenía una finquita como la de ella" y ya está, no fue tanto pensamiento, simplemente me dijo algo y como hoy en día nos tienen en la radio con cosas que ni siquiera tienen sentido a nivel poético pero nos tienen anestesiados, la gente nos necesita. Nosotros vamos a tocar a pueblos en Argentina, donde no es la gente filósofa la que nos va a ver, van los campesinos.

Pero ellos piensan también...

Sí claro, pero no es la gente de debates, sino la gente sencilla que se tiene que ir para su trabajo, así que para todos es la música.

¿Cómo te ha ido en Colombia? Eso de que no se es profeta en su tierra es una frase ya mandada a recoger?
No, eso es cierto.

Pero a ti te ha ido bien...
Sí, pero es un reconocimiento que tú obtienes cuando sales. Me acuerdo cuando yo estaba en los Billboard, nadie sabía que yo estaba ahí, y yo había mandado un comunicado a todos los medios de prensa diciendo que ahí había otra colombiana. Después cuando me sacaron por televisión dijeron: «nos sentimos avergonzados de no saber que había otra nominación para una representante de Colombia». Es difícil que te reconozcan, que no te comparen, porque se tiende mucho a comparar. Pero tengo que decir que estoy contenta con lo que pasa en Colombia porque yo sin ser una artista local (no vivo ahí), y mis discos se vende a un nivel pequeño, no soy conocida pero siempre hay un artículo sobre mis conciertos. Me siento contenta, he salido en varias portadas de revistas o en artículos diciendo quién soy yo.
Hemos dado dos conciertos, el último en el 2006 en el Festival de Teatro y esperamos seguir metiéndonos allá.

¿Qué piensas de la piratería?

Mi caso es especial porque yo soy cantautora y el tema de los derechos de autor es una lucha constante. A todos mis amigos siempre les estoy ayudando para que inscriban su música. Los derechos de autor garantizan que hasta 70 años después de mi muerte puedan cobrar mis hijos las regalías. Ese es un tema que me apasiona mucho. La piratería tiene tantas cosas atrás, no sabes quién es el que se enriquece. A la gente le incita a bajar música si sabe que las disqueras son las que se quedan con un gran porcentaje del disco. Yo no sufro de la piratería porque al ser una artista independiente, quienes compran mis discos, lo hacen por ayudarme. La piratería es más contra la gente que ya tiene mucho dinero y que si vende un disco menos no se va a empobrecer. La solución que muchos artistas proponen es vender los discos muy baratos, al costo que realmente son, porque de los 20 dólares que te cobran, a nosotros nos llegan centavos.
Pero tampoco estoy de acuerdo con esta solución. Tengo una colección muy pequeña de CDs de música o DVDs pero he trabajado por cada disco o cada película. Si son 20 dólares, pues espero hasta que los tenga y compro mi película. Si me costara un dólar, a lo mejor tendría 100 películas y ni sabría qué tengo, diría "ah, se me perdió, no importa, la vuelvo a comprar". Entonces ese valorar las cosas es muy importante, y siempre ha sido así. Yo el disco que compro es porque lo he oído 30 veces, todas las canciones me gustan o si sólo me gusta una canción, la compro en iTunes o en lo que sea, pero eso también es bonito, decir, me gustan tanto las canciones que me quiero comprar el disco, tenerlo, ver el arte, etc. Hay muchos factores, estoy en contra de la piratería pero también de que le bajemos tanto el precio, porque ya va a ser... nada. Yo conozco gente, sobre todo joven que me dice "ah, yo creo que tengo un disco tuyo", lo que significa que lo bajaron de algún lado y ni se tomaron la molestia de oírlo. Yo sé exactamente qué discos tengo porque como te digo, los he trabajado. Ese tema es muy difícil, pero también me siento halagada cuando me dicen: "vi tu CD pirata", porque entonces quiere decir que la gente lo está pidiendo. (Risas) Hay muchos matices.

¿Cómo es un día normal en tu vida, cuando no estas de gira?
Estoy en mi casa, cocinando, con los amigos. Lo que yo más hago es componer, oír música y dedicarme a las cosas que me gustan: a salir con los amigos, pero también a organizar las giras. Me hago cargo de llamar a quien se deba llamar. Toda esa organización que hay antes o después de un concierto, la hago en gran parte yo. También a ensayar, a tocar guitarra... es una vida muy tranquila, las sorpresas vienen cuando viajamos, porque ahí sí podemos conocer cosas, salir. Sobre todo porque como salimos a tocar y a veces nos toca manejar muchas horas, entonces lo último que queremos es salir cuando estamos de vacaciones.

El balance de tu gira por Europa

Espectacular

¿ Era la primera vez que venías?

No era la primera vez pero es la primera gira. Ya habíamos venido a dar uno o dos conciertos y nos regresábamos, nunca diez conciertos en veinte días. Sobretodo porque en todos los lugares donde llegamos hay alguien que me conoce. Todos los conciertos han estado llenos, la reacción de la gente ha sido inmediata. Cuando en los países nórdicos, donde la gente es más fría, no estábamos seguros si les gustó o no, al final vendíamos todos como 700 CDs. No me lo esperaba así, en realidad no tenía ninguna expectativa, solo quería ver qué pasaba. Pensábamos que esta sería la primera vez para que me conocieran y no esperábamos mucha gente pero si han estado colmado los espacios y no sólo de latinos.

Proyectos?
Acabamos de sacar un disco nuevo hace tres semanas, estamos fascinados con él, promoviéndolo. En Europa tenemos dos giras más planeadas para este año y en el 2010 iremos a América Latina, estamos trabajando para poder ir. Desde ya se planea el próximo año.

Ahora una pregunta un poco fuera del contexto musical, para finalizar. ¿Qué lees?
Me gusta Marcela Serrano de Chile, Isabel Allende, ahora estoy descubriendo a Gioconda Belli de Nicaragua que me encanta, Saramago es mi escritor favorito, lo amo, es mi amor platónico (Risas). Con los libros soy igual como con las películas y la música, si me gusta un escritor compro todo. Eduardo Galeano está en mi top ten, cada vez que viajo me compro un libro de él. Para mí la literatura es todo, todo el tiempo estoy leyendo y siempre viendo películas, o sea que con el cine, la música y la literatura, ¡uno está hecho!

Bueno, ya te dejamos descansar para que mañana estés bien para el concierto. Muchísimas gracias y muy buena suerte.

No, ¡gracias a ustedes!

Para PL © Gloria Lorena López y Paulo González Ramírez




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