| OPINION: Ecuador — Referéndum / Constitución 2008 Opiniones y enlaces |
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OPINION – ENTREVISTAS Querido papá: La primera carta que te escribí fue el 3 de febrero de este año. Estaba muy optimista respecto al futuro de tu Casa de la Cultura, una Casa que ya cumplió 65 años de su fundación. Yo te de cía que estaba muy tranquila con este Gobierno socialista, con un Ministro de Cultura Lojano y Mora como tú. Parecía que todo dependía de la Asamblea para que la autonomía no le fuera retirada. Fui personalmente al núcleo de la Casa de la Cultura del Carchi para tomar la palabra y dirigirme a la mesa correspondiente a los asuntos culturales, todo parecía perfecto; fui bien recibida y aplaudida, luego fui a Montecristi y hablé ante Alberto Acosta, entonces presidente de la Asamblea. Todo marchaba a la perfección, tu Casa se salvaba y yo creí que no le quitarían su autonomía y libertad. Pasó altiva los dos debates de ley, entonces vino lo inesperado: entre gallos y medianoche nombraron una subcomisión y esta bendita «subcomisión» le retiró la autonomía. El Presidente de 'esa Asamblea' que trata de quitarle la autonomía a la Casa es nada menos que un nieto de tu gran amigo Carlos Cueva Tamariz; es más, este nieto de tu amigo te cita frecuentemente, como lo hacen muchos miembros de este Gobierno. Ahora ya no será Casa, va a ser un departamento del Ministerio de Cultura, ni siquiera 'Propiedad Horizontal' sino vertical, es decir con dirección de arriba para abajo. Después de la derrota del 41, tú soñaste con una patria pequeña y una gran cultura. Tu máxima obra fue la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Los ecuatorianos no podemos olvidar aquel 9 de agosto de 1944 cuando el presidente Velasco lbarra y su ministro de Educación Alfredo Vera firmaron el decreto creando esta gran institución. Tú creaste una gran Casa con autonomía y libertad, que acogió a lo mejor de la intelectuali dad ecuatoriana. Después de tu partida, el Congreso la honró con tu nombre, ahora se llama Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión. Tú no creaste una dependencia de ningún Ministerio, el 'departamentito' en la que la quieren convertir; no debería llevar tu nombre. Tú soñaste siempre en grande. Tu máxima obra fue esta Casa. Espero volverte a escribir con mejores noticias. (Pepé Carrión)
Por lo mismo, la carta que sobre este asunto escribe la señora Pepé Carrión de Zaldumbide a su ilustre padre Benjamín Carrión, cuenta con un apoyo masivo de los ecuatorianos y expresa una protesta que sale del hondo de la conciencia nacional; además describe lo que sucedería si es que el proyecto tan cuestionado de la Constitución que fue elaborado por la Asamblea Constituyente, recibiese la aprobación en el referéndum. Soy lojano, y tenía 14 años cuando la invasión peruana de 1941 produjo un trauma profundo, sobre todo en los jóvenes y más que todo en los jóvenes lojanos que vimos ese cuadro doloroso, insufrible de los “refugiados”; esto es de pueblos enteros, de nuestros pueblos, desplazados por la guerra sorpresiva, que iban en busca de un techo, de un trabajo, de sobrevivencia. Nos reuníamos, protestábamos contra todo, especialmente contra el gobierno; no nos pusimos a llorar sino a pelear contra lo que fuera. Luchar, luchar, esa era la consigna. Entonces el doctor Manuel Benjamín Carrión comenzó a publicar sus “Cartas al Ecuador”, en las cuales abominaba del “caramelo literario”, rechazó los insufribles e inútiles sentimentalismos, y nos incitaba a ver la patria con frente altiva, no esa patria sacrificada en Río de Janeiro, sino la patria que surgía de su cultura, cuando en el país había una generación -que él encabezaba- formulando el principio formidable de “la grandeza de los pequeños países”, que se basan en la sinceridad con su pasado y que tienen los ojos limpios para ver el futuro. La esterilización de la Casa de la Cultura estaba decretada dentro de la corriente centralista y autocrática que se trata de imponer en el país. En las discusiones atarantadas de la Asamblea Constituyente, no tuvieron la menor dificultad en hacer de la Casa de la Cultura Ecuatoriana una dependencia, “una dependencita” de un Ministerio que nació sin fuerza y que sobrevive por inercia, al calor de la burocracia. Pepé Carrión, hija del gran Benjamín, curadora de la preciosa herencia de cultura y de honor de la patria que nos legara su padre, ante los hechos, pasa por encima de los menguados y se dirige directamente a él, a su padre. Le dice en uno de sus párrafos: “Tú creaste una gran Casa con autonomía y libertad, que acogió a lo mejor de la intelectualidad ecuatoriana. Después de tu partida, el Congreso la honró con tu nombre, ahora se llama Casa de la Cultura Ecuatoriana ‘Benjamín Carrión’. Tú no creaste una dependencia de ningún ministerio, el ‘departamentito’ en que la quieren convertir, no debería llevar tu nombre. Tú soñaste siempre en grande. Tú máxima obra fue esta Casa”. Tuve el honor y la suerte de trabajar con Benjamín Carrión en una etapa de mi vida que la considero extraordinariamente fecunda y buena; conocí a este hombre en muchos aspectos; los que no se pueden conocer leyendo sus obras, la actitud humana, la generosidad, la universal visión de las cosas; pero sobre todo en la percepción de lo grande, él es, el padre de las patrias pequeñas, pero grandes por su cultura. — PL es una publicación absolutamente independiente de toda ideología política o confesión religiosa. Los redactores que expresen libremente su opinión en sus páginas, no comprometen en nada la línea editorial de PL. |
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