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puntolatino.ch : opinion : miscelanea_cantinflas
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OPINION: Actualidad de «Su Excelencia» (Cantinflas)
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OPINION
Recordar muy a propósito «Su Excelencia» de Mario Moreno ...
— Nuestro redactor Marco Hernández, con sobradas razones recuerda ahora, el discurso del Embajador de la Rep. de Los Cocos, Mario Moreno (Cantinflas» en «Su Excelencia») ante Naciones Unidas. Un humilde funcionario, Lopitos, llegar a Canciller, luego que su padrino da un golpe de Estado. Apenas nombrado Lopitos se ve envuelto en una intriga internacional: los Colorados (comunistas) y los Verdes (capitalistas), quiere, cada uno por su lado, convencerlo para decida con su voto (hay empate) cuál de los dos bloques tendrá el control político, económico e ideológico del mundo. Ver la reacción del humilde ciudadano ...
— Marco Hernández (Ecuador) es redactor de PuntoLatino. Las opiniones de los redactores(as) no comprometen la línea editorial de PL.

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OPINION
Recordar muy a propósito «Su Excelencia» de Mario Moreno ...
— Apreciados lectores e internautas:
Al ser miembro de este portal me puedo dirigir a gran parte de la comunidad latina en Suiza (y seguro en otros países). Cuando tomé contacto por primera vez con Luis Vélez, coordinador del portal, coincidimos particularmente en que el compromiso con nuestra cultura y nuestra gente es grande y no amerita improvisaciones. La verdad es que escribir para nuestra gente es siempre agradable y lo último que uno quiere es improvisar; en gran medida todos los latinos somos artistas a nuestra manera, nadie iguala a nuestros cantantes y bailarines, qué decir de los futbolistas latinoamericanos, cada uno a su manera, eso es muy cierto, su éxito se debe sobre todo al gusto y a la naturalidad con la que hacen las cosas, pocos pueden superar la espontaneidad de nuestra gente. Ahora bien, ¿porqué tanto sobre esto, mucho más si proviene de un “especialista” en campos jurídico financieros y económicos? La respuesta es sencilla, tanto pensé en elaborar un texto que se adapte a nuestras tristes realidades económicas actuales y a la crisis moral que vive el mundo, que no llegué a algo que medianamente me satisfaga, gracias a Dios de la nada salió una solución muy común en nuestras tierras, la ayuda y el consejo de nuestros padres.

El suscrito como casi todos ustedes tiene, ha tenido y tendrá siempre como primero en la lista de sus héroes a su papá, en mi caso super “Tir” (el apodo de mi padre) acudió a mi rescate sin haberle llamado siquiera y me compartió una cadena (de las que normalmente se borran de los buzones de correo electrónico) que contenía una de las mejores piezas de texto que se han redactado en la cinematografía mexicana, que lo escuchamos en “Su Excelencia” una de las más grandes películas del genial Mario Moreno “Cantinflas”. Las mejores soluciones son las sencillas, y es que al leer nuevamente el discurso ustedes verán que se adapta perfectamente a las circunstancias actuales, simplemente no pasa de moda.
La pobreza moral en la que vive la humanidad, y sobre todo el mundo financiero y económico han inundado nuestro mundo con los peores ejemplos de corrupción y desvergüenza, degeneraciones que hasta hace poco, según quienes miden las percepciones internacionalmente aceptadas, eran patrimonio exclusivo de los países tercermundistas. Nada mejor para diagnosticar lo que pasa, que las palabras pronunciadas por el supuesto Embajador de la República de Los Cocos ante la Asamblea de las Naciones Unidas hace unos 40 años, cuando debía dirimir con su voto si el mundo seguía a los países Verdes (capitalistas) o a los colorados (comunistas), leámoslo:

Me ha tocado en suerte ser el último orador, cosa que me da mucho gusto porque, como quien dice, así me los agarro cansados.

Sin embargo, sé que a pesar de la insignificancia de mi país que no tiene poderío militar, ni político, ni económico ni mucho menos atómico, todos ustedes esperan con interés mis palabras ya que de mi voto depende el triunfo de los Verdes o de los Colorados.


Señores Representantes:

Estamos pasando un momento crucial en que la humanidad se enfrenta ante la misma humanidad.
Estamos viviendo un momento histórico en que el hombre científica e intelectualmente es un gigante, pero moralmente es un pigmeo.
La opinión mundial está tan profundamente dividida en dos bandos aparentemente irreconciliables, que se ha dado el singular caso, de que un solo voto, el voto de un país débil y pequeño pueda hacer que la balanza se cargue de un lado o se cargue de otro lado.
Estamos, como quien dice, en una gran báscula: con un platillo ocupado por los Verdes y con otro platillo ocupado por los Colorados.
Y ahora llego yo, que soy de peso pluma como quien dice, y según donde yo me coloque, de ese lado se irá la balanza. ¡Háganme el favor! ...
¿Y no creen ustedes que es mucha responsabilidad para un solo ciudadano? Porque además, no considero justo que la mitad de la humanidad, sea la que fuere, quede condenada a vivir bajo un régimen político y económico que no es de su agrado, solamente porque un frívolo embajador haya votado, o lo hayan hecho votar, en un sentido o en otro.
Por eso yo, el que les habla, su amigo... Yo... No votaré por ninguno de los dos bandos (voces de protesta).
Y yo no votaré por ninguno de los dos bandos debido a tres razones:
Primero, porque repito que no sería justo que el solo voto de un representante, que a lo mejor está enfermo del hígado, decidiera los destinos de cien naciones.
Segunda, porque estoy convencido de que los procedimientos, repito, recalco, los procedimientos de los Colorados son desastrosos (Los Colorados protestan)
¡Y Tercera!... Porque estoy convencido de que los procedimientos de los Verdes tampoco son de lo más bondadoso que digamos (Ahora Los Verdes protestan). Y si no se callan de plano yo ya no sigo, y se van a quedar con la tentación de saber lo que tenía que decirles.
Insisto que hablo de procedimientos y no de ideas ni de doctrinas.
Para mí todas las ideas son respetables aunque sean "ideítas" o "ideotas" y aunque no esté de acuerdo con ellas.
Lo que piense ese señor, o ese otro señor, o ese señor, o ese de allá de bigotitos que no piensa nada porque ya se nos durmió, eso no impide que todos nosotros seamos muy buenos amigos.

Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores; y a chaleco tratamos de imponérselo a los demás y si no los aceptan decimos que son unos tales por cuales y al ratito andamos a la greña. ¿Ustedes creen que eso está bien?

Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quien.
Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente (Don Benito Juárez): "EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ" (aplausos).
Así me gusta... no que me aplaudan, pero sí que reconozcan la sinceridad de mis palabras.
Yo estoy de acuerdo con todo lo que dijo el señor representante de "Salchichonia" (en alusión a Alemania), con humildad, con humildad de albañiles no agremiados debemos de luchar por derribar la barda que nos separa, la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la barda del odio, el día que lo logremos podremos decir que nos volamos la barda (risas).
Pero no la barda de las ideas, ¡eso no!, ¡nunca!, el día que pensemos igual y actuemos igual dejaremos de ser hombres para convertirnos en máquinas, en autómatas.

Ese es el grave error de los Colorados, el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y económico, hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿Existen esas libertades en sus propios países?
Dicen defender los Derechos del Proletariado pero sus propios obreros no tienen ni siquiera el derecho elemental de la huelga, hablan de la cultura universal al alcance de las masas pero encarcelan a sus escritores porque se atreven a decir la verdad, hablan de la libre determinación de los pueblos y sin embargo hace años que oprimen una serie de naciones sin permitirles que se den la forma de gobierno que más les convenga.
¿Cómo podemos votar por un sistema que habla de dignidad y acto seguido atropella lo más sagrado de la dignidad humana que es la libertad de conciencia eliminando o pretendiendo eliminar a Dios por decreto?
No, señores representantes, yo no puedo estar con los Colorados, o mejor dicho con su manera de actuar; respeto su modo de pensar, allá ellos, pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante por la fuerza en todos los países de la tierra.
¡El que quiera ser Colorado que lo sea, pero que no pretenda teñir a los demás! (En ese momento Los Colorados, indignados se levantan para salir de la Asamblea).
¡Momento momento jóvenes!, hombre ¿Por qué tan sensitivos? Hombre, pues si no aguantan nada, no, si no he terminado, tomen asiento.
Ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto oyen algo que no es de su agrado; pero no he terminado, tomen asiento, no sean precipitosos... todavía tengo que decir algo de los Verdes, ¿no les gustaría escucharlo?

Siéntense

Y ahora, mis queridos colegas Verdes, ¿ustedes qué dijeron?: "Ya votó por nosotros", ¿no?, pues no jóvenes, y no votaré por ustedes porque ustedes también tienen mucha culpa de lo que pasa en el mundo, ustedes también son... medio soberbios, como que si el mundo fueran ustedes y los demás tienen una importancia muy relativa, y aunque hablan de paz, de democracia y de cosas muy bonitas, a veces también pretenden imponer su voluntad por la fuerza, por la fuerza del dinero.
Yo estoy de acuerdo con ustedes en que debemos de luchar por el bien colectivo e individual, en combatir la miseria y resolver los tremendos problemas de la vivienda, del vestido y del sustento.
Pero en lo que no estoy de acuerdo con ustedes es en la forma que ustedes pretenden resolver esos problemas, ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando sólo en el negocio, poco a poco se han ido convirtiendo en los acreedores de la humanidad y por eso la humanidad los ve con desconfianza.
El día de la inauguración de la Asamblea, el señor embajador de "Dolaronia" (Estados Unidos) dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión; hmm... y yo me pregunto:

¿Para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos?, ¿Para qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos?, ¿Para qué queremos tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para nuestros hijos? (aplausos).

Debemos de pugnar porque el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos.
Pero esta aspiración no será posible si no hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social.
Es verdad que está en manos de ustedes los países poderosos de la tierra, ¡Verdes y Colorados!, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas ni con préstamos, ni con alianzas militares.
Ayúdennos pagando un precio más justo, más equitativo por nuestras materias primas, ayúdennos compartiendo con nosotros sus notables adelantos en la ciencia, en la técnica... pero no para fabricar bombas sino para acabar con el hambre y con la miseria.
Ayúdennos respetando nuestras costumbres, nuestras creencias, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra personalidad como naciones por pequeños y débiles que seamos.
Practiquen la tolerancia y la verdadera fraternidad que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen ya de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política internacional.
Reconózcannos como lo que somos, no solamente como clientes o como ratones de laboratorio, sino como seres humanos que sentimos, que sufrimos, que lloramos.
Señores representantes, hay otra razón más por la que no puedo dar mi voto: hace exactamente 24 horas que presenté mi renuncia como embajador de mi país, que espero me sea aceptada.
Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra, el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libres, el anhelo de legar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia.
Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos.
Si no fuéramos tan ciegos, tan obsesos, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras, que hace dos mil años, dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones:
"Amaos... amaos los unos a los otros", pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿Y qué es lo que han hecho?, ¿Qué es lo que hacen?: "Armaos los unos contra los otros"....
He dicho.

[Wikipedia: texto del «discurso» de Cantinflas]




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