| POLITICA: Artículos (1) |
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POLITICA
«Artículos»
En esta subsección publicamos artículos de autores
latinoamericanos y europeos y reproducimos artículos aparecidos
en prestigios órganos latinoamericanos y europeos. Cuando se
trata de traducciones hechas por «Punto Latino» mencionamos
expresamente y anotamos el © cedido a PL.
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CAMBIO — COLOMBIA
Ruidos de sables
El ex ministro Fernando Cepeda analiza las relaciones entre los militares
y el Ejecutivo, en el prólogo del libro «Ruidos de sables».
Voy a decirlo de una vez: este trabajo hace un aporte significativo a un tema que se ha puesto de moda en la posguerra fría, a saber, el de las relaciones cívico-militares. Las cumbres presidenciales se han ocupado del asunto. Y las universidades, en la región, comienzan a organizar programas para formar civiles en los temas de seguridad, manejo del presupuesto y compras militares, asuntos de inteligencia y todos los que tienen que ver con un área que por décadas fue una cuestión que tan solo estudiaron quienes se dedicaron a la profesión militar, de policía o de inteligencia. ¿Y cuál es la contribución que, en mi opinión, hacen los autores a este debate tan contemporáneo? Pues la lectura conjunta de los episodios que ellos narran –aparte de dejar un sabor agridulce por la forma triste, unas veces, al parecer injusta, otras, traumática siempre, como culminan valiosas carreras militares (y usemos el concepto en la forma más amplia)– le transmite al lector, aun al más desprevenido, una idea clara de que más que un problema en las relaciones entre civiles y militares, lo que existe realmente es un conflicto permanente entre los mismos militares, particularmente en el más alto nivel o sea en lo que hemos dado en llamar la Cúpula Militar. Aunque tengo bien claro que éste no ha sido el propósito de los autores de esta investigación, eso es lo que salta a la vista. Y lo que valdría la pena que los académicos que han venido creando escuela en este campo penetraran en una forma más sistemática y, ojalá, comparativa. Es posible que así ocurra en todas las fuerzas militares del mundo. (...) Las narraciones que el lector va a encontrar no están desprovistas de suspenso. El texto se lee con avidez y el paso de las horas no se nota. Aun quienes recordamos esos episodios, descubrimos datos inéditos. Por fortuna, están vivos algunos de los principales autores de casi todos los casos descritos. Ojalá ellos escribieran testimonios para precisar o enriquecer la presentación de sucesos his- tóricos tan importantes. |
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DIPLOMATICAS — ARTICULOS
Hay más conflicto en las relaciones
militares-militares que en las relaciones cívico-militare
Hay más conflicto en las relaciones militares-militares
que en las relaciones cívico-militares. Hay mayor malestar entre
los militares que entre éstos y los civiles. Se podría
decir que entre los militares existe un equilibrio inestable, una convivencia
tensa, un conflicto soterrado. Cuando el Presidente Uribe, a raíz
del reciente cambio de la Cúpula Militar, habló de que
"ésta no es una cúpula de roscas ni de fila india,
es una cúpula de méritos y de perspectivas..." ¿Acaso
estaba registrando este tipo de ambiente y de relaciones intramilitares?
Realmente, desde la perspectiva de un académico que guarda una gran admiración por todo lo que hay de generosidad, sacrificio y compromiso en la carrera militar, uno quisiera que las cosas fueran como el Presidente Uribe las plantea. Es ineludible preguntarse: ¿Cómo es posible adelantar con eficacia una confrontación como la que se viene librando en Colombia, en medio de tantas tensiones y dificultades internas? En el mundo es- tamos, humanos somos y la historia nos muestra que así ha sido no sólo en Colombia sino, por supuesto, en el alto mando que tuvo la responsabilidad de dirigir la Segunda Guerra Mundial y en cada uno de los momentos de confrontación bélica más connotados. Resulta, entonces, utópico anhelar que las cosas sean de otra manera. Es bien probable que este tipo de conflictos internos sea de la esencia de la institución militar. Como ocurre en la política y hasta en la vida eclesiástica y en todos los sectores en los cuales la ambición legítima encuentra que las oportunidades son escasas y que pronto se desvanecen. Ello quiere decir que el proceso político es normal en la institución militar y que lo que ocurre es que se tramita con mayor espectacularidad cuando se llega a los altos niveles, como lo acreditan los casos que constituyen los diferentes capítulos de este interesante libro. Los episodios que se recogen son, al mismo tiempo, una revelación de actitudes de honor, de altivez, de solidaridad y, también, de confrontación. Algunos ya están desdibujados en la memoria colectiva. Otros, más recientes, como los que narran lo ocurrido durante la administración de Andrés Pastrana, están tocados de un innegable dramatismo. Hay situaciones que erizan. Está bien que los periodistas escriban libros como éste porque, sin duda, son mejores que las crónicas que se publican en los periódicos. Una vez más, nos damos cuenta de que es poco lo que conocemos sobre lo que realmente ocurre. |
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DIPLOMATICAS — ARTICULOS
Se podría decir que entre los militares
existe un equilibrio inestable, un conflicto soterrado
¿En realidad, ha habido tantas intentonas de golpes de estado
como las que se sugieren? Es bien probable que no haya sido así,
pero lo que impresiona es hasta qué punto se generaron climas
de enorme des- confianza entre los militares que luego contagiaron la
percepción de las autoridades civiles. En ocasiones, estas crisis
tienen el carácter de una mediocre opereta. ¡Cómo
se nota que falta transparencia! Hay tantas escaramuzas, tantos juegos,
y hasta infan- tilismo. Con todo, no se puede negar que estamos ante
situaciones interesantes. Ilustrativas. Reveladoras de aspectos fundamentales
de nuestro sistema político. Por ejemplo, el papel que ha jugado
la manipulación de supuestos «secretos de estado»
que no han servido sino para aumentar la desconfianza y desatar comportamientos
disfuncionales que paralizan importantes acciones gubernamen- tales
o las hacen inútiles. Insisto. Este recuento de múltiples
crisis debe, por lo menos, llevar a una conclusión. Se requiere
mayor transparencia, ojalá total transparencia, en las relaciones
entre los militares y entre éstos y el Ministro de Defensa y
entre todos ellos y el Presidente de la República. Así
parece haberlo intuido el nuevo Ministro de Defensa, el distinguido
empresario Jorge Alberto Uribe, quien ha puesto la transparencia como
una diáfana prioridad en su gestión.
Los analistas políticos tienen aquí un acervo de información para desentrañar aspectos vitales del sistema político colombiano. La circunstancia de que este no sea un libro meramente académico no puede desanimar su franca utilización por parte de profesores, investigadores y estudiantes. Hay temas en este libro que son dignos de reflexión académica. Tan solo voy a mencionar uno, sobre el cual alguna vez escribí hace mucho tiempo. Es el de lo que llamé en su momento, la Desilusión de los Generales. Así, a vuelo de pájaro, Ruiz Novoa, Valencia Tovar, Landazábal, Bedoya, Puyana, Canal, todos ellos trataron de encontrar un camino político después de un retiro traumático. Sus discursos revelan que había un desacuerdo fundamental con la manera como se manejaba el país, con la situación social existente, con el tratamiento que se daba a los alzados en armas y con la soledad que muchos de ellos proclamaron que caracterizaba la situación de las fuerzas militares. Son acciones políticas que igual revelaban su lealtad a las instituciones y su descontento con ellas. Sería equivocado ver aquí una evidencia de fallidos golpes de estado. Prefiero constatar un ejemplo inusitado de lealtad, no obstante desacuerdos fundamentales. Admirable. Ello hace aun más meritoria la continuidad democrática que distingue a Colombia. Aquí no hemos tenido generales dando golpes de estado o intentándolos sino generales fieles a las instituciones que han buscado, luego de situaciones traumáticas, la vía democrática del proceso electoral para realizar sus ambiciones e ideales. Se podría intentar una periodización para ubicar la naturaleza de las diferentes crisis militares. Voy a presentar una bien gruesa. Antes de los procesos de paz y durante los procesos de paz que se iniciaron en la administración Turbay Ayala, pero que encuentran un antecedente en la administración López Michelsen. Ello, si entendemos que durante las administraciones Lleras, Pastrana y López (1966-1978) éste no fue un tema central. |
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DIPLOMATICAS — ARTICULOS
¿Cómo es posible adelantar una
confrontación en medio de tantas tensiones y dificultades internas?
Sin embargo, es importante recordar que durante la
administración de Alberto Lleras culminó el proceso de
pacificación con guerrillas liberales y conservadoras. Y que
en la administración Valencia se realizaron las operaciones militares
que según los historiadores dieron origen a las Farc. Ya desde
octubre de 1959, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos
con la guía del Departamento de Estado y la participación
del Departamento de Defensa enviaron un equipo cívico-militar
para revisar la situación de seguridad interna de Colombia y
para presentar soluciones. En su momento se dijo que éste era
«el primer esfuerzo importante de Estados Unidos para influir
en los problemas de la seguridad interna de Colombia».
Así comenzó a elaborarse lo que después se constituyó en la primera estrategia de contrainsurgencia en Colombia que ha sido minuciosamente descrita y analizada por el Profesor Dennis M. Rempe en su tesis doctoral, dirigida por el Profesor Bruce M. Bagley (Counterinsurgency in Colombia: A US National Security Perspective 1958-1966, University of Miami, 2002), y que es, sin duda, la mejor contribución para el entendimiento de lo que pasó entonces y lo que luego no encontró continuidad. Dice Rempe: «sucesivos gobiernos colombianos carecieron de compromiso con una estrategia de contrainsurgencia que neutralizara la habilidad de las organizaciones subversivas para capturar el poder». El Profesor Rempe recomienda una agenda interconectada que no solamente atienda el problema de la lucha contra las drogas, sino que asegure la estabilidad del Estado colombiano; que vaya mas allá de la «soberanía múltiple» para devolverle al Estado el monopolio legítimo del uso de la fuerza. Construir una sociedad más democrática y más inclusiva mediante la reforma social, el desarrollo institucional y el progreso económico. (...) |
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