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«28° Festival de nuevo cine latinoamericano» 2006
La Habana (Cuba) - Delegación de Suiza
CINE
Suiza en el «28° Festival del nuevo cine latinoamericano» en La Habana
— Notas de nuestra colaboradora Brigitte Siegrist —
El 15 de diciembre La Habana vistióse de gala: durante 10 días se pasaron unas 500 cintas. Largo- y cortometrajes, ficción y documentales, además de categorías especiales. Se destacaron películas argentinas y brasileñas. El país anfitrión, Cuba, sorprendió con filmes novedosos. Suiza estuvo presente por tercer año consecutivo con 6 filmes y 3 cineastas: Heidi Specogna [Ver nota en el párrafo superior], Oliver Paulus y Stéphane Goel. Las películas helvéticas de ficción que fueron presentadas: Vitus de Fredi M. Murer y Nos volveremos a ver (Wir werden uns wiedersehen) de Oliver Paulus. En documentales: La vida corta de José Antonio Gutiérrez de H. Specogna, ¡Que viva Mauricio Demierre! de S. Goel, Maria Bethânia Música é Perfume de G. Gachot y The Giant Buddhas de Ch. Frey.
En la foto siguiente la delegación suiza en La Habana
CINE
Una mirada suiza en las pantallas de La Habana
— por Brigitte Siegrist —

Una mirada suiza en las pantallas de La Habana

En diciembre pasado, La Habana se vistió de fiesta: un desfile en memoria de la llegada del Granma a la isla hace 50 años se celebró a la vez que el 80 aniversario del máximo líder. Pocos días después, otro evento alegró la vida de los habaneros: durante 10 días se pudieron ver casi  500 películas en el marco del 28 Festival del nuevo cine latinoamericano.

18 largometrajes compitieron en la categoría de Ficción,  27 en Documentales, 27 en Opera prima, 17 en Cortometrajes y 25 en Animación, siendo esta última categoría una novedad en la agenda del festival. El resto de las películas se repartía entre secciones como „Latinoamerica en perspectiva (incluyendo una muestra de cine dominicano) u „Otros latitudes“.

Destacaron, este año, películas de Argentina y Brasil. Entre otras, salieron premiadas O Ceu de Suely de Karim Ainouz, Brasil (Primer Premio Coral), El camino de San Diego de Carlos Sorín, Argentina (Segundo Premio Coral), Nacido y criado de Pablo Trapero, Argentina (Premio Fipresci) y El custodio de Rodrigo Moreno, Argentina (Mejor dirección, se estrena el uno de marzo en la Suiza alemana).

El país anfitrión sorprendió con filmes novedosos realizados por una generación que no solamente explora nuevos caminos de producción, sino también de expresión tanto artística como temática. La edad de la peseta de Pavel Girod (premio a la mejor fotografía) nos habla de las aventuras de un niño de diez años y de  su relación, un tanto difícil, con una abuela poco común, a la vez que deja respirar el aire de La Habana prerevolucionaria. La obra estiliza los tardíos años cinuenta a la perfección, insertando poco a poco los primeros mensajes televisivos del comandante en blanco y negro, contraste que marca la radicalidad y profundidad del cambio que se avecina.
Personal Belongings (efectos personales) de Alejandro Brugués es una producción independiente que concursó en „Cine en contrucción“, categoría que acoge obras no terminadas, con la perspectiva de una ayuda financiera para los ganadores. Original y metafórico es el argumento que gira alrededor de un joven que vive en su coche nada más que con sus efectos personales, para poder „despegar“ en cuanto le den una visa en cualquier consulado. Justo en esta época de transición se enamora profundamente de una revolucionaria convencida...
El Benny de Jorge Luis Sanchez, homenaje al inolvidable músico cubano Benny Moré, se llevó el premio a la mejor ópera prima y Gozar, comer, partir de Arturo Infante, tres pequeñas historias inspiradas en los verbos que más se conjugan en la Cuba de hoy, fue galardoneado con el premio al mejor cortometraje de ficción.

El festival abre tradicionalmente una amplia ventana al mundo con las muestras que presentan países como Alemania, España, Francia, Italia, Inglaterra y, por tercer año consecutivo – también Suiza, que acudió con 6 películas y tres cineastas (Heidi Specogna, Oliver Paulus, Stéphane Goel) al encuentro cinematográfico. La muestra se hace posible gracias a la colaboración del festival con el servicio cultural del ministerio de exteriores suizo, con Swiss Films, institución que fomenta el cine suizo, y trigon-film, distribuidora suiza especializada en películas de América Latina (coordinación). Dos películas de ficción y cuatro documentales darían, en esta ocasión, testimonio del trabajo cinematográfico que actualmente se realiza en el país alpino. El predominio del documental no es casualidad sino que refleja la fuerte tradición que existe de este género desde los años 60. Obras como The Giant Buddhas (Christian Frey), Maria Bethânia Música é Perfume (Georges Gachot), Qué viva Mauricio Demierre! (Stéphane Goel)  y La vida corta de José Antonio Gutiérrez (Heidi Specogna) dan muestra, además, de la visión global y la conciencia política que caracteriza a los realizadores suizos.

Sabemos que para Suiza, el 2006 ha sido una año particularmente fructífero en cuanto a los largometrajes de ficción. Obras como Das Fräulein, Nachbeben, Herbstzeitlosen (todas ellas realizadas por mujeres), Grounding etc. han sido tan taquilleras que lograron cubrir un 10% de la totalidad de las entradas vendidas.  Dos exponentes de este éxito, también artístico, fueron presentadas en La Habana. Vitus de Fredi M. Murer, nominada para representar a Suiza en el certamen de los oscares, inauguró el ciclo. Con ello se rindió homenaje a un director consagrado, además de ya conocido en La Habana por la proyección de Luna llena en 2004. La sala, dotada de unas 700 butacas, estaba repleta y el público se volvió a maravillar por la poesía, la fantasia y la magia propias de este director. Nos cuenta aquí la tierna historia de un niño superdotado que únicamente aspira a ser normal. Ejemplo de un cine joven en busca de nuevas vías daba Oliver Paulus con Nos volveremos a ver (Wir werden uns wiederseh'n), película que habla del amor y del desamor, poniendo de telón de fondo un asilo de ancianos que hace entrever la vulnerabilidad del ser humano y la fragilidad de la vida.

A continuación se proyectaron los documentales ya mencionados. La vida corta de José Antonio Gutiérrez de Heidi Specogna no solamente formaba parte de la muestra sino que compitió igualmente en la sección oficial de documentales. La película es de extrema actualidad ya que relaciona, siguiendo las huellas de un niño callejero de Guatemala que, alimentado por la esperanza de una vida mejor, emprende viaje a Estados Unidos, el abismo que reina entre Norte y Sur. José logra llegar al pais prometido donde enrola en el ejército norteamericano para morir, poco después, como primera víctima del lado norteamericano en la guerra de Irak. Se le otorga póstumamente la nacionalidad estadounidense, tan añorada, y sus exequias son recibidas como las de un héroe nacional. La película acaba de ganar el premio al mejor documental en Solothurn y está actualmente en cartel.

No cabe duda de que el cine helvético, a lo largo de estos tres años que viene participando en el festival, ha podido consolidar su fama de sólido y profundo, y que la asistencia cada vez mayor, así como la buena acogida en la prensa cubana, obligan a volver a acudir a esta cita única en el Caribe. Aprovechando el buen momento por el que pasa la cinematografía suiza, seguramente se intentará plasmar nuestra realidad con algún largometraje de ficción más el año que viene. Con el cine, siempre!

 

Heidi Specogna presenta su filme
La delegación suiza y nuestra colaboradora Brigitte Siegrist



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